Vosotros sois la Sal y la Luz del mundo

Del 13 al 19 de agosto, la ciudad de A Coruña fue testigo de un aluvión de jóvenes de toda España, encendidos por el fuego del Espíritu, para llevar el amor de Dios a toda la ciudad. Estas jornadas evangelizadoras, organizadas por el Ministerio Nacional de Jóvenes de la RCCE y la Pastoral Juvenil de Santiago, movilizaron a más de 200 jóvenes de todo el país para evangelizar a través del arte y la acción social, anunciar el amor de Dios en las calles y animar a las parroquias, además de participar en muchos eventos nocturnos dedicados a proclamar el regalo del amor divino.

Además, diversas realidades carismáticas contribuyeron en la preparación, como la comunidad internacional de origen italiano Abraham, los grupos de oración de Galicia y el predicador invitado, Pete Burak, de Renewal Ministries (EE.UU.).

Compartimos con vosotros seis testimonios de algunos de los jóvenes participantes.


Cuando caminábamos por A Coruña e iniciamos la misión yo miraba a las personas en la playa, en la calle, en las terrazas comiendo o incluso en la parroquia a la que me habían asignado con el pensamiento de que probablemente ya se habían encontrado con Jesús, pero que simplemente no querían seguirlo, que ese día no tenían tiempo y que los que ya creían en él y compartían con nosotros, lo entendían todo y no necesitarían palabras de nuestra parte.

El último día del encuentro, yo pensaba muy diferente y ciertamente me sentía diferente.
Primero, porque antes de salir en misión, en la primera enseñanza que tuvimos mi motivación y confianza ya habían desaparecido, no por nada en particular que se nos dijera, pero porque me empecé a creer la mentira de que yo no era nadie para decirle a otro «Jesús te ama» porque yo misma lo dudaba, porque no había vencido todos mis pecados y porque mi timidez no era la mejor herramienta para esta tarea. Sin embargo, fue acá donde me di cuenta de que mi forma de ser, mis limitaciones, mis habilidades se quedan cortas con las gracias que otorga Dios.
En la parroquia donde me encontraba, uno de los chicos que organizaba, me miro y me propuso hacer una proclamación. No sabía que era, no sabía cómo se hacía, pero como se nos sabía enseñado en el encuentro que para permitir que Dios haga su parte, yo debía aceptar también. Decidí en ese momento decir «Sí» y salir de mi comodidad de estar como siempre he dicho «tras bambalinas» porque me resultaba cómodo, pero a la vez incómodo, porque desde que yo había tenido mi encuentro personal con Jesús poco tiempo atrás, mi corazón me pedía contarle a todos la buena nueva, decirles que alguien los amaba. Aun así mis miedos, mis debilidades, mi mente con prejuicios hacia mí y hacía otros me detenían.
No recuerdo muy bien lo que dije, no recuerdo el sonido de mi voz, solo recuerdo a un par de personas asentando con sus cabezas al oírme y eso me motivaba a seguir. Varios me dijeron luego, «Que bien se te da, te veías con mucha paz». Hasta este preciso momento solo sé que por su gracia y sus fuerzas pude lograrlo, porque es en serio, yo soy de las que prefiere conectar su teléfono y acabarse los datos que levantarse y preguntar si tienen Wifi en el local.

Dios y sus caminos son perfectos y están perfectamente trazados. Cuando yo dude de mi fe, el encuentro al que asistí fue para decirme claramente en la eucaristía «Aquí estoy» deja de buscar tanto, deja de leer y tratar de entender todo. Cuando dudé de mis habilidades para aportar a la misión que Jesús nos dio, llegue a este encuentro y me hablo directo de nuevo. Me dijo y me hizo entender que sin sus fuerzas, sin su espíritu no puedo ayudarle a trasmitir lo que el otro necesita, que la misión no es salir de tu país únicamente, es ver a tu alrededor y decirles con tu vida y cuando sea necesario con palabras que Jesús los ama, que la misión es diaria, que no necesitas acercarte únicamente a los que nunca han escuchado su nombre es también acercarse a tus hermanos en la iglesia y recordarles de ese amor que conocemos. La misión no es solo salir y proclamar, la misión es muchas veces orar en silencio y pedir por las necesidades de los que si han dejado todo por anunciar el evangelio, por los que tienes al lado y por los que aún no le conocen. Tu vida es misión y todo lo que hagas en su nombre impacta directamente o indirectamente la vida de otro.
Por último Jesús hizo que recordará que si yo estuviera en esa playa, en esa calle, en esa mesa y en esa parroquia y no estuviera sintiendo su amor, él estaría cada segundo buscando un corazón dispuesto, un corazón que diga que si para poder llamarme de vuelta a casa, donde he pertenecido desde antes de nacer y donde aún me espera con el amor más perfecto que tan solo podemos soñar.

Ana Lucía Reyes Rodríguez, 26 años, Barcelona, RCCE

Foto de todos los jóvenes.
Fuente: Pete Burak (@peteburak)

Para comenzar mi testimonio es clave destacar que cuando llegué a La Coruña mi fe estaba en declive, espiritualmente estaba un poco alejada y sin duda, esa semana allí me llenó de grandes momentos muy cercanos al Señor. De esas innumerables experiencias, me gustaría destacar una que sentí especialmente cercana. Nos encontrábamos realizando una adoración nocturna “Una luz en la noche” y al designar las tareas de cada uno para servir en nombre del señor esa noche, me fue designada la de realizar una intercesión por dos de mis compañeros que se encontraban evangelizando en la calle. Era la primera vez que lo hacía y no sabía muy bien como realizarla, pero comencé a rezar y decidí pedirle al Señor lo siguiente, le dije: “Señor, no sé muy bien como hacer esto, no sé si lo estoy haciendo bien y quiero hacerlo bien así que por favor dame una señal de que lo estoy haciendo bien, de que es así como se hace, pero una señal que sepa que eres tú”.

Tras un largo rato, yo seguía rezando cuando una mujer que en ese momento no conocía se acercó y me dijo al oído: “Estaba rezando y he sentido que el señor quiere que te diga que lo estás haciendo muy bien tal y como lo estás haciendo y que está sintiendo que en estos momentos le estás amando mucho”. Tras esto, pensé que vaya una señal más clara no me podía haber dado, pero esto no acaba aquí si no que anteriormente le había pedido al Señor que si quería que obrase en alguien o hiciese algo por él, que me lo hiciera sentir de una manera muy fuerte, que supiera que era él. Pasado un buen rato, de repente veo a una chica que estaba sentada delante de mí, pero no la veía muy conectada, no estaba rezando y de pronto sentí como una alegría muy muy muy fuerte y el pecho me ardía y sentía que tenía que decirle algo, no sabía el qué pero tenía que decirle algo. Cuando me acerqué las palabras, pues salieron solas, y después de decirle eso me alejé y vi que comenzaba a derrumbarse y a llorar. Tras estas experiencias pude comprender y experimentar que Dios está vivo y presente.

Marta García, 17 años, Alicante,
Pequeña Familia de Betania

Adoración en el Paseo Marítimo.
Fuente: Omar Vicentin, Comunidad Abraham (@omarvicentin)

Este año tuve la oportunidad de poder participar en el encuentro sal y luz, para mí, fue un campamento muy diferente, pues tuve que salir de mi zona de confort poniéndome en sus manos hasta el último momento, cuando llegué allí nada era como esperaba y, por un lado, quería irme, pero por el otro entregué todo aquello que no iba en mis planes para que Dios hiciera de esos días una experiencia inolvidable. Yo tuve la oportunidad de servir en acción social y estuve ayudando en una residencia de ancianos, allí pude aprender muchísimas cosas, vi las dificultades que muchos de los que allí vivían tenían, pero aun así seguían con sus sonrisas en la cara, vi cómo nos agradecían estar allí y cómo con una simple visita les alegrábamos el día. Algo que me llenó grandiosamente fue cuando una de las mujeres que tuve el placer de conocer nos dijo a mí y a una compañera que debíamos salir más a la calle y que debíamos seguir dando a conocer al Señor allá donde fuésemos, pues los jóvenes hoy en día estaban deshumanizados, y aunque esa frase en parte me dolió, por otro lado, encendió algo en mí.

Otro día hicimos una luz en la noche, y tuve la suerte de poder participar en el ministerio de música desde donde pude ver cómo trabajaban todos mis compañeros, pude ver cómo la gente pasaba por acogida, se acercaban al Señor y lo que más me impactaba era cuando gente que yo creía que pasaban por simple curiosidad o por reírse acababan acercándose al sacramento de la penitencia. Esto de primeras no lo sentía, pues no paraba de tener la tentación de pensar que desde el ministerio yo no evangelizaba o no era tan importante mi función como la del resto, pero una vez acabó esa noche, nos quedamos para recibir la bendición y comprendí que Dios me quería ahí para ver como cuando él obraba todo era perfecto.

Para mí este campamento ha sido diferente, pero una gran bendición, unos días muy necesarios para comprender que Dios se hace grande en lo pequeño y que debemos ofrecer aquello que nos incomoda para que Él pueda obrar sin límites.

Lidia Mateo González, 19 años,
Cuenca, RCCE

Chester al comienzo del encuentro sobre vivir en misión.
Fuente: Ministerio Nacional de Jóvenes de la RCCE (@mnj_rcce)

Para mi Sal y Luz fue una experiencia para reencontrarme con JESÚS, sentir la presencia del Espíritu Santo en mí y vivir en comunidad como nos pide Dios, ver a tantos jóvenes viviendo la fe con tanto amor me hizo recordar la familia que tengo en Dios y en la iglesia, lo que más marcó mi corazón de lo que viví fue experimentar como formamos parte del cuerpo de Cristo y como cada uno de nosotros hacemos una pequeña parte para que los demás conozcan a JESÚS, los tiempos de oración, los días de misa, la alabanza y adoración, evangelizar, todo me hizo acercarme más a Dios y despertar en mí esa mayor necesidad de Dios y de que todos le conozcan.

Andés Vargas, 24 años, Alicante,
Pequeña Familia de Betania

Imposición de la cruz al final de la misa de envío.
Fuente: Ministerio Nacional de Jóvenes de la RCCE (@mnj_rcce)

Uno de los momentos que más me impactó en Sal y Luz fué en uno de los días, en los que el grupo de evangelización salía a la playa a evangelizar, e invitar a la gente a una adoración, que estaba sucediendo en ese mismo momento en una parroquia a pie de playa.

Yo junto a otra chica estábamos en el paseo marítimo, invitando a la gente a pasar por la adoración o simplemente hablándoles de Jesús. Pero, en un momento el Espíritu Santo me impulsó a hablar con dos adolescentes, para invitarles a un torneo de voleibol que había sido organizado por nosotros y iba a suceder en la playa al siguiente día. Al ver su interés por el por qué estábamos evangelizado en la calle, les expliqué quiénes éramos y qué hacíamos. Al seguir mostrando interés les invité al concierto que iba a suceder esa misma noche. Al llegar la hora del concierto los vi llegar con aún más amigos al concierto, y esto fue muy chocante porque fueron los primeros en llegar al concierto. Al comenzar el concierto yo me tuve que ir a evangelizar a la calle y seguir invitando a la gente al concierto, justamente casi al final del concierto que resulta que era una adoración eucarística, llegué de evangelizar y me fijé que estaban esos mismos jóvenes alabando con los brazos abiertos y cantando. Se les veía radiantes y llenos de felicidad, fui a hablar con ellos para ver cómo estaban y si les estaba gustando. Y en ese mismo momento el espíritu santo me impulsó a hacer una oración de sanacion por ellos individual.

Es curioso porque he sido consciente de la fuerza de la oración de sanación en este encuentro y como te puede transformar y curar el corazón, como me pasó a mí.

Al verme abrumado por la insistencia del espíritu santo para realizar una oración de sanacion por ellos pregunté a mi alrededor a los mayores porque sabía que ellos la harían mejor que yo. Pero quedaba un chico sin nadie que pudiera orar por él y yo le decía que no al espíritu santo, pero él insistía para que yo orara. Acepté su voluntad y conjunto a otra chica oramos por este chico. Y ver como el espíritu insufla palabras que no sabes porque las dices y ver cómo le transforma la mirada por quien se está orando es brutal.

Al terminar la oración seguí hablando con ellos y ver como tenían las caras iluminadas y como se emocionaban o como se notaban más ligeros me emocionó por ver como un pequeño hágase, se vale el padre para actuar.

Por esto os invito a todos los que estéis leyendo este testimonio a decirle a Dios hágase. Y verán como Dios transforma.

José Martínez, 18 años, Alicante,
Pequeña Familia de Betania

Estos días de full-immersion en el Espíritu han marcado un antes y un después en mi vida matrimonial.

Me apunté a Sal y Luz con mi marido para apoyar el encuentro y prestar mi pequeño servicio a los jóvenes siendo yo experimentada en estos tipos de celebraciones, y también para dar a mi marido la posibilidad de conocer más de cerca y de primera mano la realidad de la renovación carismática que me plasmó desde la tierna edad, con su particular misión de familiarizarnos con el Espíritu Santo y su labor en nuestras vidas.

Desde el minuto cero vivimos ambos una profunda inmersión en el Espíritu durante los tiempos de oración comunitaria que nos ayudaron a derrumbar barreras interiores y a experimentar una nueva comunión espiritual. Fue impresionante ver como el Espíritu de Dios iba penetrando en los corazones de ambos y ablandándolos. Entre nosotros empezó a fluir una nueva forma de hablarnos y comunicarnos, la luz del Espíritu Santo iluminó algunas zonas de sombras que nos hicieron mucho sufrir en nuestra relación.

Por si fuera poco, nuestra situación familiar laboral se encontraba en un punto crítico y una tarde, tras la evangelización en el paseo marítimo de A Coruña, recibimos una llamada telefónica en la que se nos confirmaba un trabajo muy interesante a partir del mes de septiembre.

No andéis agobiados pensando qué vais a comer, o qué vais a beber, o con qué os vais a vestir. (…) Buscad sobre todo el reino de Dios y su justicia; y todo esto se os dará por añadidura.” (Mt 6, 31-33)

En Sal y Luz experimenté la Providencia de Dios, espiritual y materialmente. Volví con energías renovadas y con el deseo de seguir activa en el apostolado, con la inmensa alegría de saber que ahora puedo contar más profundamente con mi marido.

Gracias a Dios y gracias a todos los hermanos que lo han hecho posible.

Martina Dal Sacco, 42 años, Valencia, Comunidad Abraham

SVE para matrimonios

El Ministerio de Familias de la RCCE de Madrid os invita al Seminario de Vida en el Espíritu, especialmente preparado para que tengáis una experiencia especial, como matrimonio, de la fuerza del Amor de Dios, que renueva, restaura, sana y fortalece.

El Espíritu Santo nos sorprenderá activando con su unción el designio de Dios para nuestro matrimonio

Será del *25 al 27 de octubre de 2024* en la casa Emaús de Torremocha de Jarama.
Inscripción en el enlace: https://forms.gle/K66umt2HEnzGEJXn7
Plazas limitadas
Para más información pilararaguasm@gmail.com

«CODO CON CODO» EN LA EVANGELIZACIÓN

Testimonio de las Noches de Evangelización en Soria

Este verano, distintas realidades carismáticas unieron fuerzas para llevar la luz de Cristo a las calles de San Esteban de Gormaz, en la provincia de Soria. Inspirados por la llamada a evangelizar que se hizo en la Asamblea Nacional de la Renovación Carismática Católica en España (RCCE), miembros de la Comunidad Dios con Nosotros de Barcelona, el grupo de oración de Ágreda, y hermanos de El Burgo de Osma, junto con el Padre José Antonio, se reunieron para organizar una serie de eventos que culminaron en unas inolvidables Noches de Evangelización.

La idea surgió de manera «providencial». Mientras algunos miembros de estas comunidades viajaban juntos, surgió la posibilidad de aprovechar la feria medieval de San Esteban de Gormaz, un evento que atrae a multitud de personas de la región. Con fe y dedicación, y pese a los desafíos logísticos, se organizaron rápidamente, con el apoyo de hermanos locales que contribuyeron con todo lo necesario: desde velas y telas, hasta focos y carteles.

La noche de evangelización superó todas las expectativas. A pesar de que el sacerdote local mostró inicialmente dudas debido a las fiestas y la competencia de la feria medieval, la comunidad perseveró. El resultado fue sorprendente: alrededor de 400 personas encendieron velas y participaron en la adoración y oración. Algunos compartieron sus testimonios de fe; otros, que no entraban a una iglesia desde hacía años, encontraron consuelo y renovación espiritual. Incluso se vivieron momentos conmovedores y anecdóticos, como el de un joven que regresó justo antes de la medianoche para asegurarse de participar.

Este testimonio es un claro ejemplo de lo que se puede lograr cuando diferentes realidades carismáticas se unen con un propósito común: llevar el Evangelio a quienes más lo necesitan. La experiencia ha dejado a todos los participantes llenos de alegría y gratitud, y ya se están planificando futuras evangelizaciones en otros lugares de Soria.

Desde CHARIS España, animamos a otras realidades a seguir este ejemplo y a colaborar en la misión evangelizadora a la que el Señor nos llama.

El Espíritu Santo sigue obrando grandes cosas cuando nos unimos en su nombre. ¡Gloria a Dios!

Futuros encuentros internacionales de CHARIS

Recientemente Charis internacional ha publicado su calendario de actividades para el próximo año 2025. Entre ellas está un encuentro sobre intercesión con fechas muy próximas al que estábamos empezando a organizar desde Charis-España. Por este motivo, para promover la unidad también a nivel internacional, acordamos cancelar el retiro sobre intercesión promovido por Charis-España.


Confiamos en que Dios mismo nos guiará para organizar nuevos encuentros para todos los miembros de nuestras realidades.


Os tendremos informados. Os adjuntamos también la información de los próximos encuentros que se organizan a nivel internacional.
Un abrazo. Equipo Charis España.

LA MÚSICA INSTRUMENTO DE UNIDAD

por Luis Alfredo Díaz

Hace más de 40 años la editorial Paulinas – una de las más importantes editoras religiosas en lengua italiana y española – me encargó hacer un disco de música carismática. El movimiento carismático acababa de comenzar en la Iglesia Católica y la música era una de sus aportaciones más originales. Una música alegre, vibrante, dinámica, que inundó inmediatamente nuestras parroquias con una energía desbordante.

Yo había conocido esa música desde mi adolescencia. A los 15 años mis padres habían entrado en contacto con una pequeña iglesia pentecostal evangélica en mi país natal, Uruguay, y allí aprendí a cantar aquellos “ coritos “ – como los denominaban ellos – en sus animados cultos.

Incluí en el disco “ Ven Espíritu Santo “, que así se llamó el que iba a ser el primer disco carismático católico editado en español, un buen número de esos cantos, además de otros compuestos por mí. El disco tuvo una gran aceptación tanto en España como en Latinoamérica, y – lo más sorprendente – traspasó las fronteras eclesiales, porque también fue muy bien recibido por nuestros hermanos evangélicos, que no solo reconocían esos cantos como propios, sino que estaban agradecidos a Dios por poder escucharlos tan bien grabados (en aquella época, la actual «industria musical evangélica“ no había comenzado). No era extraño, entonces, que mi disco sonara, simultáneamente , en emisoras radiales tanto católicas como evangélicas.

Ha pasado ya mucho tiempo de aquel inicio musical carismático. Como antes decía, aquellas canciones «contagiaron“ nuestras celebraciones de alegría y vitalidad y ya son parte del repertorio habitual en nuestras parroquias. ¿ Quién no ha cantado «Alabaré, alabaré, alabaré “ o “Tan cerca de mí“ ( de mi propia autoría )? Lo más sorprendente , es que todas estas canciones son parte de un repertorio «providencialmente“ común en diferentes iglesias cristianas. Se puede hablar entonces, con toda propiedad, de un signo de unidad, propiciado por el propio Espíritu Santo.

En las últimas 20/30 décadas, la música carismática de “alabanza y adoración” ha tenido un desarrollo espectacular, principalmente en el contexto evangélico, donde se ha creado toda una «industria“, con compañías discográficas, agencias de organización de conciertos, etc. hasta llegar a que los Premios Grammys – el mayor reconocimiento artístico que ofrece la industria musical secular – instaurara el rubro de «música cristiana“ entre sus categorías.

Llegados a este punto, me gustaría comentar también algunas “ críticas “ que esta música ha recibido. La primera es una «supuesta superficialidad de las letras de las canciones“ y también un excesivo emocionalismo. Siempre hemos pensado que la seriedad o trascendencia que caracteriza nuestros actos litúrgicos ( sobre todo antes de los cambios litúrgicos propiciados por el Concilio Vaticano II ) eran un signo de identidad católica. El propio papa Francisco , antes de tener su cambio de actitud hacia la Renovación Carismática, solía decir: “¿Qué se habrán pensado estos carismáticos, que la Iglesia es una “Scola do Samba”? Actualmente, el mismo recuerda estas palabras de forma jocosa. Es importante hacer notar , que la música carismática no estaba pensada originalmente para animar celebraciones litúrgicas, sino grupos de oración.

Otro campo de conflicto es que algunos sectores eclesiales no ven con buenos ojos que se usen indiscriminadamente – sobre todo en la liturgia – cantos de procedencia evangélica. No debiéramos ser excluyentes en el uso de cantos que no contradicen la doctrina católica, por el simple hecho de que el autor del mismo no es católico (incluso si se llamara Johann Sebastian Bach). La música que escuchamos y usamos en nuestra pastoral, debiera ser seleccionada sobre todo porque es buena, y adecuada (especialmente si es para la liturgia) y este debiera ser el único criterio.

Me gustaría mencionar finalmente en este breve repaso de la música carismática, en el valor kerigmático de dicha música. La mayoría de la música que disponemos en la Iglesia, es música dedicada a la liturgia. Por eso una de las aportaciones más interesantes que la Renovación Carismática nos trajo, fue el poder cantar canciones extra-litúrgicas en contextos cotidianos. Escuchar música en el coche mientras se conduce, o de fondo, como hilo musical mientras se trabaja, es una verdadera bendición. Estas canciones están llenas de alabanzas a Dios y muchas veces son textos bíblicos que anuncian la fe y los valores cristianos en una sociedad cada vez más secularizada y profana.

Quedan en el tintero muchos otros aspectos que podrían haber sido tocados: la música en los medios de comunicación y especialmente en los últimos años, en las redes. La música y su dimensión terapéutica, sanadora, etc. Quedémonos, en este caso, para hacer justicia al título que se me dio, con la dimensión ecuménica y propiciadora de unidad en el Espíritu Santo. Gloria a Dios por ella, o como solía escribir en la cabecera de sus partituras el insigne Johann Sebastian Bach: SOLI DEO GLORIA .

El SNC CHARIS España está muy agradecido a nuestro hermano Luis Alfredo por su colaboración a la unidad con este artículo tan oportuno, y os remite a que si queréis saber algo más de él, de su música… podáis visitar sus redes sociales:

http://www.Luis Alfredo DÍaz.com
YouTube: Luís Alfredo DÍaz canal oficial
Instagram : instagramld

Creer en el Espíritu Santo ¿qué significa esto?

El Servicio Nacional de Comunión, CHARIS, desea unirse a todas las realidades carismáticas de la Corriente de Gracia de nuestro país y compartir, en estos días previos a Pentecostés, su deseo más profundo de pedir juntos: ¡¡Ven, Espíritu Santo y derrámate sobre nosotros, sobre tu Iglesia, sobre el mundo entero!!

Desde que fue compuesto en el siglo IX, el himno del “Veni Creator” ha resonado incesantemente en la liturgia de Pentecostés y en las asambleas cristianas, como una prolongada y solemne invocación del Paráclito. Como único himno antiguo en latín conservado por todas las grandes Iglesias nacidas de la Reforma, es un texto eminentemente ecuménico. Rico en intuiciones y en imágenes sugestivas, este himno es también un grandioso mural sobre el Espíritu Santo en la historia de la salvación y en la vida de la Iglesia:

Ven, Espíritu Creador, visita las almas de tus fieles y llena con tu divina gracia, los corazones que Tú creaste.
 
Tú, a quien llamamos Paráclito, don de Dios Altísimo, fuente viva, fuego, caridad y espiritual unción.
 
Tú derramas sobre nosotros los siete dones; Tú, dedo de la diestra del Padre; Tú, fiel promesa del Padre, que inspiras nuestras palabras.
 
Ilumina nuestros sentidos, infunde tu amor en nuestros corazones y, con tu perpetuo auxilio, fortalece la debilidad de nuestro cuerpo.
 
Aleja de nosotros al enemigo, y danos pronto la paz; sé Tú nuestro guía, para que evitemos todo mal.
 
Por ti conozcamos al Padre, y también al Hijo; y creamos en ti, su Espíritu, por los siglos de los siglos.
 
Gloria a Dios Padre, y al Hijo que resucitó de entre los muertos, y al Espíritu Consolador, por los siglos de los siglos. Amén.

Creer en el Espíritu Santo ¿qué significa esto?

A la luz del «Veni Creator» no significa sólo creer en su existencia abstracta, ni siquiera creer en su relación original con el Padre y el Hijo.

Creer en el Espíritu Santo significa creer que Él es el amor recíproco del Padre y del Hijo, su abrazo, su beso mutuo, todo gozo y alegría; y que gracias a él, el hombre está de alguna manera incluido en este intercambio entre el Padre y el Hijo.

Creer en el Espíritu Santo significa no sólo creer en la existencia de una tercera persona de la Trinidad, sino también en su presencia en medio de nosotros, en nuestros corazones, creer en la victoria final del amor, creer que el Espíritu Santo conduce a la iglesia a toda unidad del mismo modo que la conduce a toda verdad.

Creer en el Espíritu Santo significa creer en la unidad final de todo el género humano, aunque parezca muy lejana y tal vez solo escatológica; pues Él es quien guía la historia y preside “el retorno de todas las cosas” a Dios.

Creer en el Espíritu Santo significa creer en el sentido de la historia y de la vida; en el cumplimiento de las esperanzas humanas, en la plena redención de este cuerpo y del cuerpo mayor que es todo el cosmos, porque es el Espíritu quien lo levanta y lo hace gemir como en los dolores del parto.

Creer en el Espíritu Santo significa adorarlo, amarlo, bendecirlo, alabarlo y darle las gracias.

Gracias Espíritu Creador porque transformas constantemente nuestro caos en cosmos.

Gracias porque eres para nosotros el Consolador, el don supremo del Padre, el agua viva, el fuego, el amor y la unción espiritual.

Gracias porque eres Tú quien nos inspira a proclamar que Jesús es el Señor

Extracto de “Ven, Espíritu Creador” del P. Cantalamesa, prefacio del cardenal Ratzinger.

ESTAR JUNTOS

Nos dice el Papa: «El hecho de estar juntos en el mismo lugar ya es un mensaje». Pues este es el principal mensaje de las Jornadas anuales de los delegados diocesanos de Relaciones Interconfesionales y Diálogo Interreligioso que tuvieron lugar entre los días 19 y 21 de febrero.

El Servicio Nacional de Comunión CHARIS estuvo presente por tener, como uno de los objetivos marcados por el Papa Francisco, trabajar por la unidad de los cristianos.

Este año, la temática fue “La oración en el diálogo interreligioso: estar juntos para orar”. La sesión de apertura contó con la participación del cardenal Miguel Ángel Ayuso, presidente del Dicasterio para el Diálogo interreligioso.

La Subcomisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales y Diálogo Interreligioso está presidida por D. Francisco Conesa Ferrer, obispo de Solsona, como miembros a los obispos D. Esteban Escudero, D. Javier Salinas, D. Adolfo González, y cuenta como secretario a D. Rafael Vázquez. Su finalidad es la de promover la reconstrucción de la unidad entre todos los cristianos, así como su relación con las religiones no cristianas desde el respeto a la libertad religiosa como derecho fundado en la dignidad misma de la persona humana.

Las conferencias estuvieron a cargo de especialistas en la materia o personas de tradiciones religiosas diferentes, quienes ofrecieron un acercamiento a una realidad muchas veces desconocida. La espiritualidad y la oración sirvieron de marco para las exposiciones.

Los ponentes fueron: D. Enrique Caputo, miembro de la Comisión de la Unión Budista de España; D. Pandit Krishna Kripa Dasa, de la Federación Hindú de España; D. Antonio de Diego Conzález, miembro de la Junta Islámica; el Rabino D. Mario Stofenmacher, del Seminario Rabínico Latinoamericano y D. Jesús Pulido Arriero, obispo de Coria-Cáceres.

La tarde del día 20, los participantes visitaron la Sinagoga Beth Yaakov de Madrid, donde fueron acogidos con especial deferencia. Desde hace años, esta Comunidad mantiene relaciones con la Iglesia Católica.

Asimismo, el día 21 tuvieron lugar tres comunicaciones. La primera, la experiencia de Juventud con una misión (JCUM) que es un movimiento global de cristianos de muchas culturas, grupos de edad y tradiciones cristianas, impulsados por la pasión de conocer a Dios y darlo a conocer https://ywam.org/?lang=es

En segundo lugar, el camino de la Comunidad Chemin Neuf, comunidad católica con vocación ecuménica: “Todo lo que podamos hacer juntos, hagámoslo”. Miembros de diversas confesiones cristianas comparten su vida cotidiana y llevan a cabo misiones juntos, para dar testimonio juntos del amor del Padre por todos sus hijos https://www.chemin-neuf.es/

Y, por último, la comunicación del Centro de Estudios Judeo-Cristianos, erigido por el Arzobispado de Madrid en 1972, que trabaja para el diálogo y la relación entre judíos y cristianos https://www.cejc-madrid.org/index.php/es/

PEQUEÑA FAMILIA DE BETANIA EN LUX MUNDI

Con motivo del nuevo proyecto diocesano de Evangelización con el lema ¡Es la hora!, la diócesis de Orihuela-Alicante ha potenciado la vivencia de la comunión eclesial.

El objetivo de esta feria LUX MUNDI fue dar a conocer todas aquellas realidades que forman parte activa de la Iglesia Diocesana. Se celebró el fin de semana del 19 al 21 de Enero y participaron más de 7000 personas. No dejes de conocer esta iniciativa tan bonita y llena de bendiciones: https://ferialuxmundi.diocesisoa.org/

Nuestra Pequeña Familia de Betania, suscitada por el Espíritu Santo, forma parte de la Familia de la Iglesia. Nuestra Espiritualidad es la de vivir como hijos de Dios y hermanos, con espíritu de pequeñez evangélica de Jesús y espiritualidad de comunión en el «corazón de la Iglesia».

Participamos en un puesto dentro de los movimientos y pequeñas comunidades. Repartimos información de las actividades para este año: primer anuncio, formación para los jóvenes, pareja y evangelización. El Padre José Luís Casanova, junto con el equipo de evangelización, impartió el Taller: Heart on Fire. Evangelizando con el fuego del espíritu y con unción fuimos fortalecidos por la gracia del Espíritu.

Hay que destacar una anécdota, con nuestro carisma acogedor instalamos unos sofás con cojines y dispusimos un ambiente facilitador. Las personas se sentaban y costaba que se levantaran. También nos querían comprar el perfume de nardo que pusimos en el recibidor para impregnar el lugar con el suave aroma del perfume de Betania. Los hermanos/as dieron testimonio de la vivencia de amor de nuestro carisma a los participantes. ¡Gloria a Dios!

Cristina y José

ORIENTACIONES SNCC ESPAÑA

Os presentamos las «ORIENTACIONES SNCC ESPAÑA» que es el documento que sustituye al anterior RRI (reglamento de régimen interno).

Este nuevo documento ha sido revisado con el espíritu de CHARIS y, por lo tanto, no se trata de un reglamento sino de unas orientaciones elaboradas por y para el Servicio Nacional de Comunión de CHARIS en España.

Está a vuestra disposición en https://charisespana.com/documentos/

Ruah: Dos Años de Unidad en la Diversidad Cristiana

Hace dos años comenzamos a vivir en Santiago de Compostela, un encuentro de oración mensual al que llamamos: Ruah, que nos reunió a cristianos de diferentes denominaciones. No fue un comienzo repentino, surgió de personas que llevábamos mucho tiempo pensando en crear un espacio de encuentro para responder a la oración de Jesús: «Padre, así como tú estás en mí y yo en ti, permite que ellos también estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado» (Jn 17, 21)

Con respaldo del delegado de ecumenismo y con presencia del que entonces era el obispo auxiliar, ahora nuestro Arzobispo, D. Francisco Prieto, el 12 de noviembre de 2021, nos reunimos -por primera vez- mayoritariamente hermanos carismáticos católicos y hermanos de otras denominaciones cristianas, para compartir lo que es común en todos nosotros: la oración, la alabanza y la proclamación de Jesucristo como nuestro Señor y Salvador. Así, todos los meses desde entonces, hemos seguido empeñándonos en eso: en orar juntos, leer juntos la Palabra de Dios que nos une, y compartir cada mes cómo ser testigos de Él en el mundo, cada uno allí dónde Dios le ha llamado y enviado.

En Ruah ha existido una llamada especial desde el inicio: la de interceder juntos por esta ciudad, Santiago de Compostela, ciudad a la que acuden muchos y de muy lejos, buscando algo o a alguien, y que no todos consiguen descubrir a Jesucristo como la persona buscada que les trae todo aquello que anhelan y llena sus vacíos.

Cada mes, al orar e interceder juntos, somos signo visible de la rica diversidad que somos como Familia de Cristo, y avanzamos respetando las diferencias y celebrando lo que nos une como Pueblo de Dios. Porque la unidad de los cristianos es vital para la extensión y proclamación del Evangelio de Cristo y sin ella, nuestra misión se debilita; con ella somos más fuertes, y Él mismo la respalda con Su autoridad.

Ya llevamos dos años dejando que el Espíritu Santo nos impulse a caminar en una misma dirección; en un camino de oración, de crecimiento y de proclamación del Evangelio de Cristo a las multitudes que no le conocen en Santiago y, desde aquí al mundo, en unidad.

Desde el equipo actual de servicio regional de la Renovación Carismática en Galicia, se está motivando a todos los grupos de oración a asistir cada mes a Ruah para que todos los hermanos de la Renovación Carismática puedan ser testigos de los milagros que cada mes presenciamos allí: Pastores orando por Sacerdotes católicos; Misioneros evangélicos que son bendecidos en su misión por la Madre Abadesa de las benedictinas; hermanos de diferentes lenguas y países reunidos en alabanza…

Testimoniamos, pues, que todo puede comenzar con un pequeño paso: un encuentro de oración mensual, encontrándonos como hermanos unidos entre mundos divididos.

Y un regalo más que tenemos es el de poder reunirnos en el mismo Monasterio Benedictino de San Paio de Antealtares, y las hermanas benedictinas también nos acompañan con su presencia algunos viernes.

¡¡Avanzamos juntos!!