La Unidad de los Cristianos: un camino que recorremos en CHARIS

Entrevista a Mariano y Noemí González

Desde sus inicios, la Renovación Carismática ha sido una corriente de gracia profundamente marcada por la unidad. El Espíritu Santo, que sopla donde quiere, ha suscitado dones, carismas y frutos de conversión en cristianos de distintas confesiones, recordándonos que somos un solo Cuerpo en Cristo.

Cuando el Papa Francisco creó CHARIS en 2019, confió a este Servicio Internacional de Comunión tres pilares fundamentales, uno de los cuales es la promoción de la unidad de los cristianos. No como una tarea opcional, sino como una dimensión esencial de la vida en el Espíritu.

En este contexto, el Servicio Nacional de Comunión (SNC) de CHARIS España ha designado al matrimonio Mariano González y Noemí González como coordinadores de la Comisión Nacional por la Unidad de los Cristianos, y como enlaces con la Comisión Internacional. Conversamos con ellos para conocer mejor este servicio y el camino que se abre ante nosotros.


Entrevista a Mariano y Noemí

CHARIS España: Mariano, Noemí, ¿qué ha supuesto para vosotros recibir este encargo dentro de CHARIS España?

Mariano y Noemí: Lo vivimos ante todo como una llamada a servir la comunión. No se trata de protagonismo ni de añadir una tarea más, sino de ponernos al servicio de lo que el Espíritu ya está haciendo. Sentimos este envío como una gracia y una responsabilidad: animar, escuchar, conectar y ayudar a que la sensibilidad ecuménica crezca en las distintas realidades carismáticas de nuestro país.

CHARIS España: ¿Por qué la unidad de los cristianos es tan central en la vida carismática?

Mariano y Noemí: Espíritu Santo y el Espíritu es, por naturaleza, Espíritu de comunión. Allí donde Él actúa, no divide, sino que reúne, reconcilia y conduce hacia la unidad querida por el Padre. Desde sus orígenes, la Renovación ha sido un lugar de encuentro entre cristianos de distintas confesiones, donde muchos han experimentado que lo que nos une en Cristo es más profundo que lo que nos separa.

La unidad no es, por tanto, un añadido ni una estrategia pastoral, sino una consecuencia natural de la vida en el Espíritu. Cuando acogemos al Espíritu Santo, Él nos introduce en una lógica de comunión que nos desinstala, nos convierte y nos abre a los demás. Por eso, la oración de Jesús —«que todos sean uno, para que el mundo crea»— no es solo un ideal lejano, sino una llamada concreta que el Espíritu sigue haciendo resonar hoy en el corazón de la Iglesia y, de manera muy particular, en la vida carismática.

CHARIS España: Vosotros pertenecéis a la Comunidad Chemin Neuf. ¿Cómo marca esto vuestra manera de vivir y entender la unidad?

Mariano y Noemí: La Comunidad Chemin Neuf es una comunidad católica con una vocación ecuménica muy clara desde sus orígenes. En ella, la unidad no es un concepto teórico, sino una experiencia cotidiana: oración, misión y vida fraterna compartidas entre hermanos de diferentes confesiones. Vivimos profundamente la oración de Jesús: «Que todos sean uno» (Jn 17,21), y creemos en la unidad visible de la Iglesia como una misión recibida.

CHARIS España: En Zaragoza celebráis regularmente el Oficio por la Unidad. ¿Qué significa este gesto?

Mariano y Noemí: El Oficio por la Unidad es un signo sencillo pero muy fuerte. Nos recuerda que la comunión es posible cuando ponemos a Cristo en el centro. Cada mes lo celebramos de forma abierta para toda la diócesis, en distintas parroquias que lo solicitan, pidiendo al Espíritu Santo la gracia de la diversidad reconciliada. Es también una invitación especial a los hermanos y hermanas de las distintas realidades carismáticas a orar juntos y a conocerse.

CHARIS España: Este año, durante la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, ¿hay alguna iniciativa especial?

Mariano y Noemí: Sí. El sábado 17 de enero, en la Cartuja Aula Dei, hemos preparado una jornada de formación y oración ecuménica, dentro del programa diocesano de actos de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2026, bajo el lema «Un solo Espíritu, una sola esperanza». Esta Semana es un espacio precioso de fraternidad, reflexión y oración conjunta entre las distintas confesiones presentes en nuestra diócesis. CHARIS nos anima claramente a recorrer este camino de comunión.

CHARIS España: Se habla mucho hoy de “ecumenismo receptivo”. ¿Qué significa en la práctica?

Mariano y Noemí: Es un ecumenismo muy evangélico. No se trata de diluir identidades, sino de ser plenamente uno mismo y, al mismo tiempo, acoger con humildad los dones que el Espíritu ha regalado a los demás. Cada Iglesia y cada comunidad tiene algo que ofrecer y algo que recibir. En este intercambio sincero, todos somos enriquecidos y el Cuerpo de Cristo crece en fidelidad al Evangelio.

CHARIS España: ¿Cuáles serán las principales líneas de trabajo de la Comisión por la Unidad en CHARIS España?

Mariano y Noemí: Queremos avanzar de forma muy concreta en varios ejes:

  • Mantener una comunión viva con la Comisión Internacional, compartiendo iniciativas y experiencias que se desarrollan en España.
  • Impulsar la formación y la oración por la unidad en encuentros y espacios carismáticos.
  • Promover, apoyar, dar a conocer y participar en iniciativas ecuménicas nacionales e internacionales.
  • Estar presentes en los encuentros de CHARIS España, como el próximo encuentro nacional en Trillo.
  • Cuidar la comunicación y difusión de testimonios y propuestas que despierten el deseo de caminar juntos.

Todo ello sostenido siempre por la oración y el discernimiento comunitario.


A todas las realidades carismáticas

Desde CHARIS España, queremos invitar a todos los hermanos y hermanas de las distintas realidades carismáticas a acoger esta llamada a la unidad con sencillez, fidelidad y alegría. Este camino no se construye solo con iniciativas, sino desde la oración, la conversión del corazón y la escucha del Espíritu Santo, que es quien guía, purifica y sostiene toda verdadera comunión.

Creemos que este tiempo es una verdadera gracia para la Iglesia. Jesús sigue orando al Padre: «Que todos sean uno, para que el mundo crea» (Jn 17,21). Queremos acoger esta oración y dejarnos conducir por el Espíritu, abiertos a los dones que Él ha sembrado en otros, para que juntos demos un testimonio creíble y fecundo del amor del Padre.

Que este camino de comunión fortalezca nuestro testimonio y haga visible al mundo el amor del Padre por todos sus hijos.

Asamblea General de CHARIS España: Comunión, Unidad y Misión

A continuación compartimos la reseña enviada por NOTEMO, una de las realidades carismáticas presentes en CHARIS España, sobre el VIII Encuentro Nacional de Realidades Carismáticas. Agradecemos su servicio y su mirada fraterna, que nos ayuda a recoger lo vivido y a seguir creciendo juntos en comunión, bajo la acción del Espíritu Santo.

«El sábado 29 de diciembre tuvo lugar el VIII encuentro de realidades Carismáticas Católicas de España. Se inició la jornada recordando la enseñanza del Concilio de Jerusalén: lo que nos salva es creer en Jesús, y no la ley. Hoy seguimos enfrentando la dificultad de aceptar la gratuidad de la salvación, influenciados por un mundo comercializado que nos lleva a pensar que todo debe adquirirse o merecerse. Sin embargo, el Señor salva gratuitamente.

Se profundizó en el origen del problema: la sospecha que Satanás sembró en Eva, incapaz de distinguir entre la atmósfera de Dios y la del enemigo. A partir de esa desconfianza nace el pecado. También nosotros vivimos con facilidad en el juicio hacia los demás. Se insistió en que si no entramos en juicio, no seremos juzgados, y que este es un camino esencial de humildad.

Se recordó la importancia de tener cuidado de nosotros mismos, pues la vida espiritual es un combate. Muchas veces actuamos desde el miedo, como Adán que dijo: “Tuve miedo y me escondí”. Hemos sido educados frecuentemente desde la amenaza, pero Dios no amenaza: reconstruye nuestro interior y nos busca constantemente como el padre del hijo pródigo.

Un ejemplo ilustró la necesidad de la compasión: un padre en un tren permite a sus hijos comportarse de forma inquieta porque acababan de perder a su madre; los pasajeros, al saberlo, dejan el juicio y se ponen a ayudar.

Después de un descanso para compartir, se trabajó el pasaje de la pesca milagrosa. Jesús invita a remar mar adentro y echar las redes, a pesar del cansancio de los discípulos.

Se destacaron varias ideas:

  • La misión da fruto cuando nace de la palabra de Jesús, no solo del esfuerzo humano.
  • La red llena necesita a la otra barca: la evangelización es un trabajo de comunión.
  • Estamos llamados a salir al encuentro del hermano cuando está débil.
  • El Señor invita a echar las redes más allá, abrirse a lo nuevo y dejar que el Espíritu Santo renueve la mirada como la de un niño.
  • Dios abre sendas donde parece no haber soluciones.
  • Las redes llenas no son para nosotros, sino para llevar a los hermanos a los pies de Jesús.
  • Dios siempre da más de lo que esperamos.

Y, a continuación se presentó la función de CHARIS como servicio nacional de comunión, favoreciendo el encuentro entre realidades para caminar juntas. Nos agrupamos en pequeños grupos mixtos, con personas de distintas realidades carismáticas. Cada grupo reflexionó sobre:

  • ¿Qué aporta mi realidad a la Iglesia?
  • ¿Qué tenemos en común con otras realidades?
  • ¿Qué admiramos en las demás?
  • ¿Qué debe crecer en la nuestra?

Tras la dinámica se realizaron las votaciones previstas. Se explicó también el encuentro internacional de Cracovia y se compartieron informaciones sobre próximos eventos y necesidades, incluida la situación económica de CHARIS Internacional. Antes de la comida se realizó la adoración. El mensaje central de este momento fue una llamada a confiar en el Señor, dejar que Él actúe y permanecer unidos en el amor, no solo desde lo jurídico o estructural.

La formación impartida por Jean-Luc Moens, primer predicador elegido por el Papa Francisco para CHARIS a nivel mundial, se centró en el papel del Espíritu Santo como principio de unidad. Se presentó Pentecostés como el primer gran signo de esta unidad: los discípulos, reunidos con María en el cenáculo y con un mismo corazón, fueron capaces de recibir plenamente el Espíritu. La unidad atrae al Espíritu, mientras que la desunión lo aleja.

En Hechos 1–2 se destaca la “casa” como símbolo de la Iglesia. El Espíritu Santo llena la casa y se entrega tanto a la comunidad en su conjunto como a cada uno de sus miembros. Se recordó que el Espíritu es la comunión entre el Padre y el Hijo, y que esta palabra —comunión— constituye un elemento esencial para CHARIS.

Sobre la efusión del Espíritu, se subrayaron puntos fundamentales: es un bautismo de amor, toda misión debe estar enraizada en el amor, es necesario escuchar al Espíritu y no adelantarse a Él, y la efusión debe realizarse al inicio del camino, confiando en que transformará todo lo que venga después. Además, se enfatizó que no se debe juzgar si el Espíritu ha obrado o no en alguien, ya que esto solo corresponde a Dios. Se afirmó que Dios bendice toda comunión, en la familia, en la Iglesia y entre las distintas realidades carismáticas.

El encuentro concluyó con un espacio de compartir entre realidades y un tiempo de alabanza, en el que la oración comunitaria incluyó el pasaje de Isaías 12,3-6, recordando la importancia de reconocer la obra del Señor y anunciar sus maravillas con alegría

Compartimos igualmente el vídeo con la enseñanza que Jean-Luc Moens dirigió a todos los participantes. En su enseñanza, Jean-Luc Moens habló con una profundidad muy sencilla sobre lo que él llama el bautismo en el amor. Explicó cómo la unidad entre los hermanos atrae la acción del Espíritu Santo —y cómo la desunión la dificulta—, porque el Espíritu no solo crea comunión dentro de nuestros grupos o comunidades, sino en toda la Iglesia y en todos los hombres, como Pedro descubrió en casa de Cornelio. Esa es precisamente la vocación de CHARIS: ser comunión del Espíritu Santo ofrecida a todas las realidades.

Compartió también una experiencia muy personal vivida durante su hospitalización por Covid. Allí repetía una oración breve: “Jesús, sé que estás aquí y te amo”. En un instante sintió el amor de Dios de una manera tan intensa que lo llenó por completo. Él mismo lo describe como una segunda efusión del Espíritu Santo, que transformó su modo de orar y aumentó su cercanía con Dios. Recordó que el bautismo en el Espíritu es siempre una efusión de amor y que es mucho más frecuente y cotidiano de lo que pensamos.

Desde el relato de la pesca milagrosa nos animó a seguir al Espíritu sin adelantarnos, a pedir ayuda a otras “barcas” sin celos ni comparaciones, y a construir una verdadera red de hermanos. Propuso incluso un pacto de no críticas entre realidades carismáticas, porque la comunión se construye en gestos concretos y en la alegría por el bien que Dios hace en los demás. Y recordó que el ecumenismo práctico —tan querido por el Papa Francisco— nace de esta misma certeza: podemos evangelizar juntos porque compartimos la fe en Cristo y el bautismo en el Espíritu Santo.

Te invitamos a escucharlo con corazón abierto, pues es una llamada profunda a vivir la comunión y la misión en el Espíritu de amor: https://www.youtube.com/watch?v=4vtwjxfJ3m8

SVE para sacerdotes – 28-30 de diciembre

ABIERTA la INSCRIPCIÓN para el próximo SEMINARIO de VIDA en el ESPÍRITU para SACERDOTES. 🔥🔥🔥

Tendrá lugar del 28 al 30 de diciembre en Los Molinos (Madrid)

Inscripción e información: https://forms.gle/hzM2Ae6cCLi96Nbx6

¡Te esperamos! 

Los que se dejan llevar por el Espíritu de Dios, esos son hijos de Dios. (Rom 8,14)

SVE en Madrid – del 12 de noviembre al 10 de diciembre

Se llenaron todos de Espíritu Santo» Hch 2, 4

El grupo Amor de Dios te invita a tener un encuentro personal con Jesús Resucitado a través del Seminario de Vida en el Espíritu
Fecha: Los miércoles del 12 de noviembre al 10 de diciembre de 18:30 a 20:30
RETIRO DE EFUSIÓN: sábado 13 de diciembre de 10 – 19h
Lugar: Parroquia San Dámaso (Mauricio Legendre 10) metro Chamartín/Pza. de Castilla
Alabanza, predicación, testimonios, compartir y mucho más ¡No te lo pierdas!
¡Jesús, que te ama, te espera!
Contacto: letty23_@hotmail.com

Jóvenes peregrinos de la esperanza

Este verano, del 28 de julio al 3 de agosto, la Iglesia convocaba en Roma a los jóvenes de todo el mundo para vivir el jubileo ordinario «Peregrinos de la Esperanza», os queremos compartir algunos testimonios de jóvenes de realidades carismáticas de España que peregrinaron.


Somos 3 hermanos de la Comunidad Sagrada Familia y el Señor nos ha regalado la oportunidad de acompañar en el Jubileo de Roma a la parroquia San Juan de Ávila de Guadalajara, ya que desde hace más de 5 años estamos ayudando al grupo de jóvenes que tienen, yendo todos los viernes para servir en las alabanzas y en verano acompañarlos en los campamentos y convivencias. 

Hemos podido visitar las tumbas de San Pablo, de san Pedro, o del Papa Francisco y Juan Pablo II donde hemos vivido una experiencia fuerte de su presencia entre nosotros. Parecía que estaban realmente ahí con nosotros acompañándonos. A varios de nosotros se nos caían las lágrimas ante el gran testimonio que nos han dejado.

Por otro lado, nos ha encantado ver como los chicos que venían con nosotros iban transformándose a lo largo de la semana. Cada vez el Señor estaba más presente en las conversaciones, en las alabanzas y en las demás actividades. Muchos de ellos nos sorprendían con pequeños testimonios de lo que iban viviendo. Un chico de 17 años nos contaba entusiasmado que había descubierto la oración personal con Jesús, y el gozo de vivir el día en su presencia. En la misa de españoles en la Basílica de San Pedro vivimos fuertemente la experiencia de ser una sola Iglesia, la familia de Dios en la tierra, y de ser los portadores de esa esperanza tan preciosa que Jesús nos ha regalado y que el mundo necesita. Era la sensación de estar viviendo algo muy grande y trascendente. A mí particularmente me tocó muy fuerte al llegar a casa, ir a la capilla para dar gracias a Dios por todo lo vivido y en ese momento me empezó a resonar la canción que dice: “aleluya cantará quien perdió la esperanza”. Era la certeza de que a través de este Jubileo Dios les había regalado la esperanza a tantos miles de jóvenes y no tan jóvenes de todo el mundo. 

También nos llevamos guitarras y unos bongos, e hicimos alabanza por las calles de Roma, pensábamos que se sumarían 5 o 10, pero nos quedamos sorprendidos al ver que se llegaron a sumar más de 100 personas para alabar a Jesús, se formaron grandes corros de gente de todas partes, había un gran deseo de alabar al Señor entre los jóvenes, y esto nos sucedió en varias ocasiones.

Hermano Carlos Ibáñez, Comunidad Sagrada Familia (Trillo)

Varios de nuestros jóvenes han querido compartir su testimonio:

Para mí ha sido una alegría enorme, llevar la alabanza a los jóvenes de todo el mundo y ver en ellos la alegría de seguir a Cristo.
Patricia

Somos un matrimonio joven que tenemos los dos 23 años. Hemos peregrinado a Roma con nuestro hijo Manuel. 

En este último año hemos sido padres, nos hemos casado, Marilia ha estrenado trabajo y yo he estado estudiando una oposición para psicólogo clínico. Os podéis imaginar, un año lleno de emociones y de felicidad, pero también de retos y momentos de cansancio y dificultad. Así, llegamos al jubileo, sedientos de vacaciones, pero sobre todo sedientos de reposar nuestros corazones en Jesús, de reconectar con ese grupo joven, de esa alabanza a la que tantas veces este año hemos puesto por detrás de mil excusas.

Y qué deciros, “Venid a mí los que estéis cansados y agobiados, que yo os aliviaré”, Dios siempre cumple sus promesas, Dios es fiel. Pues esta semana para nosotros no ha sido menos ¡Menudo regalo del cielo! Dios se ha hecho presente en nuestra pequeña comunidad y nos ha inundado con su gracia. Teníais que haber visto alabar a Manu con un año, era el primero en ir a por la guitarra, en levantar las manos, cómo no íbamos a seguirle, aunque estuviéramos cansados, en un autobús abarrotado o en plena plaza en el Trastevere. 

Dios se ha manifestado también a través de todas esas personas que han estado en todo para ayudarnos, sobre todo con el pequeño. Jamás pensamos que iba a ser tan fácil. Es por eso que queremos dar gracias al Señor, por habernos cuidado, no solo esta semana, este año, en toda nuestra vida. Porque Jesús siempre nos ha acompañado y ponerle a Él en el centro es lo que nos llena de gozo. 

Así, Dios nos ha recordado en palabras del Obispo de Nicaragua, Don Rolando, que el amor no es un sentimiento, es una decisión, y aunque a veces no podamos sentir tan profundamente la gracia de Dios como en esta semana, por el cansancio o por las pequeñas piedras del camino, debemos mantener siempre viva la esperanza de una vida llena de entrega, llena de amor.
Manu y Marilia

Hace dos meses no sabía ni lo que era el Jubileo, sin embargo; me ha ayudado muchísimo: sobre todo a encontrarme de nuevo con Jesús, ese amigo que te escucha, te ama, te comprende y sobre todo, no te juzga. ¡Qué maravilla! Se respiraba amor y cualquier excusa era buena para empezar una alabanza. La vigilia fue una verdadera locura, un millón de jóvenes de rodillas y en silencio. Esto me hizo pensar que cuando uno a veces tiene dudas o piensa que camina solo, ahí está Jesús y que como nosotros hay muchas, solo tenemos que ser conscientes de que Él es el camino más acertado para vivir.
David

Yo crecí con la fe en Dios, muy cerca de mí. En mi familia siempre estuvo presente y me lo inculcaron desde pequeña, pero dentro de mí sentía que aún no había experimentado una verdadera conexión personal con Él.

El trabajo y las preocupaciones de la vida diaria habían ido ocupando casi todo mi tiempo y, sin darme cuenta, Dios quedaba en un segundo plano. Sin embargo, todo cambió en el Jubileo del 2025. Durante la misa de los españoles en el Vaticano, viví algo que marcó mi vida.

Al acercarme a comulgar y ver a tantos jóvenes de mi edad unidos por la misma fe, me emocioné profundamente. Pero lo más fuerte sucedió justo después, en el momento de la oración: sentí, por primera vez, una conexión real con Dios. Era como si me escuchara, como si me comprendiera y estuviera allí, sosteniéndome. En ese instante entendí la grandeza de su amor y la importancia que debe tener en mi vida.

Me conmoví y desde aquel día algo en mí cambió. Dios ya no es solo una presencia lejana, sino alguien con quien me comunico, alguien que responde en lo profundo de mi corazón. Fue el inicio de una fe renovada y viva, una fe que me impulsa cada día a buscarlo más.
Teresa


Hace dos años, en Lisboa, el Papa Francisco nos invitó a los jóvenes que estábamos en la JMJ peregrinar a Roma este 2025 por el jubileo, jubileo de la esperanza. Y esta esperanza que no defrauda (Rom 5, 5) ha sido el regalo de Dios para los jóvenes este verano. Tuvimos la gracia de que la delegación de juventud de la diócesis de Barcelona nos invitase a peregrinar con ellos, salimos desde Barcelona poco más de 100 jóvenes de la RCCE junto con las centenas de jóvenes de las distintas parroquias y movimientos de Barcelona, viviendo un peregrinar con un par de días en Turín donde compartir con todas estas realidades, una parada en Lucca donde muchos de nuestros jóvenes pudieron venerar la tumba de Santa Elena Guerra (la “abuela” de la renovación y recientemente canonizada por el Papa Francisco) y llegamos a Roma donde pudimos vivir grandes momentos en el Youth Arise International con jóvenes carismáticos de todo el mundo, pasar la puerta Santa como pueblo, alabar y compartir en el Centro Juvenil San Lorenzo gracias a la acogida de la Comunidad Católica Shalom y unirnos a todos los peregrinos españoles en la plaza de San Pedro, un momento único de comunión.

Todo concluyó en la gran vigilia en Tor Vergata, donde hace 25 años muchos jóvenes estuvieron con San Juan Pablo II, uniéndonos a nuestro papa León XIV y a millones de jóvenes de todo el mundo en adoración a nuestro Dios.

Hemos vivido un tiempo de gracia, de esperanza, de transformación, donde hemos sido testigos de milagros en la vida de nuestros jóvenes.

José Luis Garrido, Ministerio Nacional de Jóvenes, RCCE

Mi nombre es Nazareth aunque muchos me llaman Nachi, tengo 26 años y vengo de una familia católica practicante.

A lo largo de mi vida he participado en diferentes movimientos que me han permitido formarme y compartir mi vida de fe, pero recientemente he estado sin comunidad ni acompañamiento.

El pasado mes de agosto acudí al jubileo de los jóvenes en Roma junto a la Renovación Carismática. Al principio tenia una visión un poco distorsionada de esta realidad pero acabé abriéndome a la experiencia intentando no llevar expectativas y dejarme sorprender por lo que Dios tenía pensado para mí en esta peregrinación.

Lo vivido allí me ha dejado sin palabras.

Por un lado, he podido experimentar el amor tan grande, único y personalizado que me tiene el Señor pese a estar rodeada de tantísimas personas.

Por otro, me he sentido como en casa, por la acogida tan grande que me han dado, pareciendo que me conocían de toda la vida y haciéndome sentir parte de ellos. Me siento muy agradecida por lo aprendido con los testimonios de los demás jóvenes y el cuidado y cariño que han tenido conmigo haciéndose ver instrumentos de Dios.

El jubileo en general ha sido muy enriquecedor, me ha animado a esperar con paciencia los planes que tiene preparados para mí el Señor y vivir con esperanza situaciones concretas de mi vida.
Nazareth O’neale (Jeréz de la Frontera)

Llegué al Jubileo en Roma sin grandes expectativas, aunque esta actitud resultó ser un disfraz que cubría un “no hay esperanza en mi vida”. Comencé la peregrinación con un bloqueo que me hacía vivir todo desde fuera, desde la orilla.

En la casa San Lorenzo, gracias a la oración, Dios empezó a desbloquear poco a poco ese tapón que llevaba dentro. Pero el momento clave fue la homilía del papa León en la misa de clausura. Me di cuenta de que mi esperanza estaba un poco desubicada: yo la había depositado en cosas muy concretas que deseaba con fuerza (tener un novio, la paz y la reconciliación en mi familia, etc.). Reconozco esta sed en mi corazón, pero trataba de saciarla en el lugar equivocado, poniendo mi esperanza en mis expectativas y en mis tiempos. Entendí que estaba fijando el foco en el regalo y no en quien me lo regala: Jesús mismo.

Hoy quiero transformar esa sed en ese taburete que mencionaba el papa, para asomarme al verdadero encuentro con Él, que es mi única y verdadera esperanza. A partir de ahora, lo que deseo es mantenerme unida a Él, permanecer en esta amistad tan preciosa a través de la oración, de los sacramentos y la comunidad.
Africa Dougan, Grupo Nuevo Templo (Madrid)

Que te propongan hacer una peregrinación de dos días por carretera, durmiendo donde buenamente puedas y con más cabezas que duchas, puede resultar poco apetecible. Que te propongan hacer una peregrinación de dos días por carretera, durmiendo donde buenamente puedas, con más cabezas que duchas y con la esperanza como bandera, suena mejor.

La oferta es la misma. ¿La diferencia? La esperanza. Y esa fue la diferencia para mí. Turín. Última eucaristía antes de partir a Roma. A punto de concluir la ceremonia, el obispo auxiliar que nos compañaba quiso hacer un pequeño homenaje al sacerdote que nos acogió gratis en el colegio. Cabe resaltar que éramos ochocientos jóvenes. «Somos todos hermanos en Cristo. Y esta es vuestra casa». No nos hizo falta traductor para entender aquellas palabras.

Lógicamente, nuestros aplausos empezaron a sonar, pero él se negó a aceptar cualquier agradecimiento sin antes presentar al equipo de voluntarios que le ayudó. Así que ellos se acercaron al escenario y, para sorpresa de todos, vimos que la mayoría eran niños. En ese instante, me emocioné.

Esas lágrimas salieron sin avisar, pero sí con un mensaje: «Esta es tu Iglesia». El Señor me permitió ver más allá. Pude ver el rostro de mi Iglesia, abanderada de esperanza, bondad, entrega, gratuidad… Un hogar que me espera con los brazos abiertos sin importar de dónde venga, ni cómo me presente.

A día de hoy, cuando me preguntan por el jubileo, esto sigue siendo lo primero que me viene a la mente. Y por ello glorifico a Dios.
David Peñaranda, Grupo Nueva Jerusalén (Valencia)

AYUDADME A QUE EL MUNDO VUELVA A MÍ

Del 31 de marzo al 4 de abril la comisión de intercesión de CHARIS internacional nos convocó a un curso de formación mundial de intercesión profética en Roma, bajo el lema de Ezequiel 22, 30 “Busco a alguien que se ponga en la brecha para evitar que destruya la tierra”. De todos los llamados pudieron acudir representantes de 66 países de todos los continentes.

Desde el comienzo tomamos conciencia de haber sido llamados por el Señor a vivir una experiencia de elección para una misión apasionante: orar en su compañía por los grandes anhelos de Dios. El Señor nos hace sus confidentes para compartir con Él en intimidad y tener en nuestros corazones lo que Él tiene en el suyo: cada alma. Él nos quiere con ojos puros, corazones limpios, vacíos de nosotros mismos para poder estar atentos a su voz e interceder por aquellas personas, situaciones y países que el Señor nos va mostrando.

Cuando Él nos da una misión nos da la gracia, solo hay que acogerla con fe y no tener miedo, sabiendo que si seguimos lo que Él nos muestra daremos fruto. Como decía el Arzobispo Francis Kalist: “lo que necesitamos es un amor genuino a Dios y a cada hermano que vive en este mundo, esto es suficiente”. Cyril John afirmaba que “la intercesión profética es el motor de la Iglesia”.

CHARIS, nacida del corazón del Papa Francisco, tuvo el privilegio de ir a orar en los Jardines Vaticanos donde se leyó la carta del Papa en la que nos exhortó “a ser testigos y artesanos de paz y de unidad, a buscar siempre la comunión…” Conmocionaba ver un rio de intercesores con las manos alzadas, rezando por el Santo Padre que tanto necesita de nuestra oración y pidiendo un nuevo Pentecostés para el mundo entero. Fue un momento de mucha escucha donde el Señor habló por medio de profetas.

Volvimos con el corazón ardiendo, deseando ser “los burritos que llevan a Jesús”, como nos decía Margot Romero. El soplo del Espíritu nos impulsa a compartir este regalo, pero experimentamos la impotencia de quien ha recibido un regalo tan grande que las palabras no alcanzan y que solo el testimonio de una vida radiante puede transformar a los hermanos. Finalmente, el testimonio de los participantes fue unánime: conversión a una vida generosa para Dios y así permanecer intercediendo en el corazón de la Iglesia.

Resuenan en nuestro corazón las palabras “ayudadme a que el mundo vuelva a Mí”… ¿Qué vamos a hacer para responderle?

(Reseña del encuentro de intercesión en Roma realizada por la comunidad Sagrada familia de Trillo)

El sueño de León XIV y la visión de CHARIS

Al iniciar su pontificado, el Papa León XIV nos ha ofrecido una homilía profundamente sintonizada con el corazón de CHARIS: el amor de Dios como fuente de unidad, la Iglesia como fermento de comunión y el Espíritu Santo como guía para una misión audaz y abierta al mundo.

Publicamos el texto completo como una invitación a dejarnos renovar por el Espíritu y caminar, juntos, como un solo pueblo:


Queridos hermanos Cardenales, hermanos en el episcopado y en el sacerdocio, distinguidas Autoridades y Miembros del Cuerpo Diplomático, ¡hermanos y hermanas!

Los saludo a todos con el corazón lleno de gratitud, al inicio del ministerio que me ha sido confiado. Escribía San Agustín: «Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti» (Confesiones, 1, 1.1). En estos últimos días hemos vivido un tiempo particularmente intenso. La muerte del Papa Francisco llenó de tristeza nuestro corazón y, en esas horas difíciles, nos sentimos como aquellas multitudes de las que dice el Evangelio que estaban «como ovejas sin pastor» (Mt 9,36). Precisamente en el día de Pascua, sin embargo, recibimos su última bendición y, a la luz de la Resurrección, afrontamos este momento con la certeza de que el Señor nunca abandona a su pueblo, lo reúne cuando está disperso y «lo cuida como un pastor a su rebaño» (Jer 31,10).

Con este espíritu de fe, el Colegio de Cardenales se reunió para el Cónclave; viniendo de historias y caminos diversos, pusimos en manos de Dios el deseo de elegir al nuevo sucesor de Pedro, el Obispo de Roma, un pastor capaz de custodiar el rico patrimonio de la fe cristiana y, al mismo tiempo, de mirar lejos, para responder a las preguntas, inquietudes y desafíos de hoy. Acompañados por sus oraciones, sentimos la acción del Espíritu Santo, que supo armonizar los diferentes instrumentos musicales, haciendo vibrar las cuerdas de nuestro corazón en una sola melodía.

He sido elegido sin ningún mérito y, con temor y temblor, vengo a ustedes como un hermano que quiere hacerse siervo de su fe y de su alegría, caminando con ustedes por el camino del amor de Dios, que nos quiere a todos unidos en una sola familia.

Amor y unidad: estas son las dos dimensiones de la misión que Jesús confía a Pedro. Nos lo narra el pasaje del Evangelio que nos lleva al lago de Tiberíades, el mismo donde Jesús había iniciado la misión recibida del Padre: “pescar” a la humanidad para salvarla de las aguas del mal y de la muerte. Pasando por la orilla de aquel lago, llamó a Pedro y a los otros primeros discípulos a ser como Él, “pescadores de hombres”; y ahora, después de la resurrección, les corresponde a ellos continuar esta misión, echar siempre de nuevo las redes para sumergir en las aguas del mundo la esperanza del Evangelio, navegar por el mar de la vida para que todos puedan encontrarse en el abrazo de Dios. ¿Cómo puede Pedro cumplir esta tarea? El Evangelio nos dice que es posible solo porque ha experimentado en su propia vida el amor infinito e incondicional de Dios, incluso en la hora del fracaso y de la negación. Por eso, cuando Jesús se dirige a Pedro, el Evangelio utiliza el verbo griego agapao, que se refiere al amor que Dios tiene por nosotros, a su entrega sin reservas y sin cálculos, distinto del que se usa para la respuesta de Pedro, que describe el amor de amistad que compartimos entre nosotros. Cuando Jesús pregunta a Pedro: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?» (Jn 21,16), se refiere, pues, al amor del Padre. Es como si Jesús le dijera: solo si has conocido y experimentado este amor de Dios, que nunca falla, podrás apacentar a mis corderos; solo en el amor de Dios Padre podrás amar a tus hermanos con un “más”, es decir, ofreciendo la vida por ellos.

A Pedro, entonces, se le confía la tarea de “amar más” y de entregar su vida por el rebaño. El ministerio de Pedro está marcado precisamente por este amor oblativo, porque la Iglesia de Roma preside en la caridad y su verdadera autoridad es la caridad de Cristo. No se trata nunca de conquistar a los demás con la imposición, con la propaganda religiosa o con los medios del poder, sino siempre y solo de amar como lo hizo Jesús. Él – afirma el mismo Apóstol Pedro – «es la piedra que ustedes, los constructores, han rechazado, y que ha llegado a ser la piedra angular» (Hch 4,11). Y si la piedra es Cristo, Pedro debe apacentar el rebaño sin ceder jamás a la tentación de ser un caudillo solitario o un jefe por encima de los demás, haciéndose dueño de las personas que le han sido confiadas (cf. 1Pe 5,3); al contrario, se le pide que sirva la fe de sus hermanos, caminando con ellos: todos, de hecho, estamos constituidos como «piedras vivas» (1Pe 2,5), llamados por nuestro Bautismo a construir el edificio de Dios en la comunión fraterna, en la armonía del Espíritu, en la convivencia de las diversidades. Como afirma San Agustín: «La Iglesia está formada por todos aquellos que están en concordia con los hermanos y aman al prójimo» (Sermón 359, 9). Esto, hermanos y hermanas, quisiera que fuera nuestro primer gran deseo: una Iglesia unida, signo de unidad y de comunión, que se convierta en fermento para un mundo reconciliado.

En este tiempo nuestro, vemos aún demasiada discordia, demasiadas heridas causadas por el odio, la violencia, los prejuicios, el miedo al diferente, por un paradigma económico que explota los recursos de la Tierra y margina a los más pobres. Y nosotros queremos ser, dentro de esta masa, un pequeño fermento de unidad, de comunión, de fraternidad. Queremos decirle al mundo, con humildad y alegría: ¡miren a Cristo! ¡Acérquense a Él! ¡Acojan su Palabra que ilumina y consuela! ¡Escuchen su propuesta de amor para convertirse en su única familia: en el único Cristo somos uno! Y este es el camino a recorrer juntos, entre nosotros pero también con las Iglesias cristianas hermanas, con quienes transitan otros caminos religiosos, con quienes cultivan la inquietud de la búsqueda de Dios, con todas las mujeres y hombres de buena voluntad, para construir un mundo nuevo donde reine la paz. Este es el espíritu misionero que debe animarnos, sin encerrarnos en nuestro pequeño grupo ni sentirnos superiores al mundo; estamos llamados a ofrecer a todos el amor de Dios, para que se realice esa unidad que no anula las diferencias, sino que valora la historia personal de cada uno y la cultura social y religiosa de cada pueblo.

Hermanos, hermanas, ¡esta es la hora del amor! La caridad de Dios que nos hace hermanos entre nosotros es el corazón del Evangelio y, con mi predecesor León XIII, hoy podemos preguntarnos: si este criterio «prevaleciera en el mundo, ¿no cesarían inmediatamente todas las discordias y no volvería quizás la paz?» (Encíclica Rerum novarum, 21). Con la luz y la fuerza del Espíritu Santo, construyamos una Iglesia fundada en el amor de Dios y signo de unidad, una Iglesia misionera, que abra los brazos al mundo, que anuncie la Palabra, que se deje inquietar por la historia, y que se convierta en fermento de concordia para la humanidad. Juntos, como un solo pueblo, como hermanos todos, caminemos al encuentro de Dios y amémonos los unos a los otros.

«UN SOLO ESPÍRITU, UNA SOLA ESPERANZA»

El domingo 23 de marzo de 2025, de 17:00h a 19:00h, hemos vivido un hermoso Encuentro Interconfesional de Alabanza y Oración en el Salón de Actos de la Parroquia de la Presentación de la Virgen, en Zaragoza. Y un gozo profundo nos ha inundado al reconocernos todos como hermanos, convocados por el mismo Espíritu, unidos en la oración de Jesús: «Que todos sean uno, como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, para que también ellos estén en nosotros« (Jn 17, 21).

Un encuentro inspirado por el Espíritu Santo

Las realidades carismáticas de Zaragoza —Renovación Carismática, Nueva Vida y Chemin Neuf—hemos promovido este encuentro con un mismo anhelo: manifestar que la rica diversidad de la Iglesia está llamada a convertirse en una ‘diversidad reconciliada’ por el Espíritu Santo. Hemos contado con el apoyo de la Delegación de Relaciones Interconfesionales de la Diócesis de Zaragoza y con el respaldo de nuestro Arzobispo D. Carlos Escribano.

Antes de comenzar, las tres realidades carismáticas hemos comenzado por orar juntos durante un buen tiempo para preparar nuestro corazón para el encuentro.

El ministerio de música ha sido un canal poderoso de la presencia de Dios durante toda la tarde.

Desde el primer momento, se ha sentido la alegría de sabernos hermanos en Cristo, sin importar nuestra confesión cristiana. Entre los asistentes, hemos contado con la participación de hermanos de la Iglesia Luterana, la Iglesia Evangélica Vida Nueva, la comunidad CAFA y la Iglesia de Betel, todos en un mismo espíritu de alabanza y oración.

Después de la acogida, un tiempo de animación nos ayudó a fortalecer desde el principio nuestra comunión y a mantenernos en la presencia del Espíritu. Los niños pudieron vivir y disfrutar este momento. Posteriormente, salieron a jugar todos juntos.

Durante el encuentro, hemos vivido un tiempo fuerte y vibrante de oración de alabanza permitiendo que el Espíritu nos llenara de su presencia, gozo y renovación.

El Pastor Juan Carlos, de la Iglesia de Betel, nos ha recordado en su comentario de la Palabra que somos ayudantes de Dios, llamados a dejarnos moldear por Él y a reconocer que cada uno ha recibido dones distintos para la edificación del Cuerpo de Cristo. Como dice la Escritura: «Dios ha dispuesto cada miembro en el cuerpo según su voluntad… para que no haya divisiones y todos se preocupen los unos por los otros«(1 Cor12, 18; 25) .

Además, hemos vivido un tiempo de resonancia de la Palabra, donde cada uno pudo reflexionar en silencio de manera personal sobre el mensaje de la Escritura, y luego compartir en oración espontánea lo que el Señor había puesto en su corazón.

A continuación tuvimos un tiempo de intercesión, donde oramos especialmente por las necesidades de las gentes de Zaragoza y de nuestras Iglesias, pidiendo al Espíritu Santo que nos siga guiando hacia CRISTO.

El Espíritu Santo ha sido el verdadero protagonista, obrando con poder en cada oración, cada testimonio y cada canto. Hemos experimentado lo que nos recuerda la Palabra: «Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos» (Ef 4, 5-6).

El encuentro, que reunió a 150 personas, culminó con una oración de bendición dirigida por el Pastor Juan Carlos, seguida del Padre Nuestro y con el precioso canto «La Bendición». En ese momento, todos nos unimos en un mismo corazón. Mientras los acordes de la canción seguían resonando, cada persona se acercó a saludar y presentarse a hermanos que no conocía, para decirles con sencillez y verdad: «Él te ama», «Él nos ama». ¡El Salón de Actos se llenó de gozo y del amor derramado de Dios!

El compartir fraterno final ha sido un broche de oro, reflejando la ternura, la alegría y la comunión vividas durante la tarde.

Damos gracias a la Parroquia de la Presentación de la Virgen por su generosa colaboración.

¡¡¡Que el Espíritu Santo siga guiándonos, derribando muros y fortaleciendo lazos de amistad y fraternidad para que el mundo pueda ver en nosotros un reflejo de Su Presencia VIVA!!

Desde CHARIS España, animamos a seguir este camino de comunión y amistad entre diferentes realidades carismáticas y cristianos de diversas confesiones.

Seminarios de Vida para matrimonios

¿Por qué vuestro matrimonio necesita de una Efusión en el Espíritu?

Porque se desgasta con el día a día y el Señor es el único que convierte vuestra agua en vino -¡y no cualquier vino!-.

Dios se implicó en que vuestra relación de esposos sea para siempre. Dejadle que renueve vuestro sacramento.

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El Señor mantiene su Alianza con vosotros Génesis 17,7

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Aprovechad la oportunidad, pues Él sabe lo que necesitáis.

Lo organiza el Ministerio de Familias de la RCCE de Madrid.

Será del 28 al 30 de marzo de 2025 en la casa Santa Luisa de Chueca, Toledo.

Inscripción en el enlace

https://forms.gle/K66umt2HEnzGEJXn7

Plazas limitadas
Para más información pilararaguasm@gmail.com