Volvemos de Medjugorje con el corazón encendido.
Más de 600 participantes de toda Europa nos hemos reunido para orar, alabar y escuchar lo que el Espíritu Santo quiere decir hoy a la Iglesia. Han sido días de gracia, comunión y esperanza, recordando que los grupos de oración están llamados a ser lugares donde se experimenta un nuevo Pentecostés.
Las enseñanzas, los testimonios, la adoración y la fraternidad nos han impulsado a vivir con más intensidad la oración, la unidad y la evangelización. Hemos rezado especialmente por Europa, para que redescubra sus raíces cristianas y se abra a la acción renovadora del Espíritu.
Nos marchamos agradecidos y con una misión clara: llevar a nuestras comunidades la alegría del Evangelio y ser testigos del amor de Dios allí donde vivimos. ¡Que el fuego del Espíritu siga avivando nuestros corazones! 🔥🙏🏻
