Con alegría, hermanos y hermanas, os comunicamos el 10º aniversario de la Comunidad Carismática de Adoración y Alabanza «Cristo Vive». Esta Comunidad comenzó su andadura en la Festividad de Pentecostés del año 2012 y en la próxima Celebración de Pentecostés invita fraternalmente a todos los que quieran sumarse a su alegría.
¡Damos gracias a Dios por su fidelidad y a Él le pedimos una poderosa efusión de Su Espíritu Santo sobre esta Comunidad!
Este «Documento de Malinas-4» trata de un tema especialmente delicado: ¿Cuál debe ser, teórica y prácticamente, la actitud cristiana frente a la realidad y a las influencias del Espíritu del Mal en el mundo?
Pablo VI nos invita a romper el silencio y a reconocer que todavía hoy la presencia del Maligno no es, ¡por desgracia!, un anacronismo. Dice el Papa: «…el mal no es solamente una deficiencia, sino una eficiencia, un ser vivo, espiritual, pervertido y pervertidor. Terrible realidad. Misteriosa y pavorosa. Se sale del cuadro de la enseñanza bíblica y eclesiástica quien se niega a reconocer su existencia; o bien la explica como una pseudo-realidad, una personificación conceptual y fantástica de las causas desconocidas de nuestras desgracias…”
No se ha dicho que todo pecado se deba directamente a la acción diabólica; pero es, sin embargo, cierto que quien no vigila con cierto rigor moral sobre sí mismo (Mt 12,55; Ef 6,11) se expone a la influencia del «misterio iniquitatis», a que se refiere San Pablo (2 Ts 2, 3-12), y hace problemática la alternativa de su salvación.
Se sale de la enseñanza de la enseñanza bíblica y eclesiástica quien se niega a reconocer su existencia; o bien quien hace de ella un principio que existe por sí y que no tiene, como cualquier criatura, su origen en Dios.
Se debe evitar, en efecto, imaginar a Satanás como una especie de anti-Dios, como si se tratará de dos absolutos enfrentados. Dios es el único absoluto trascendente y soberano: el demonio, criatura de Dios, originariamente buena en su realidad ontológica, desempeña en la creación un papel de parásito destructor, negativo y subalterno. Es el Padre de la mentira, de la perversión. Es una fuerza consciente que conoce, quiere, persigue un designio destructor y se coloca y obra así en el anti-reino, es decir, en la oposición al Reino mesiánico.
La Biblia lo presenta como un ser personal, invisible por sí mismo, dotado de conocimiento y de libertad.
No podemos leer el Evangelio sin sentirnos sorprendidos por la presencia del Maligno en su oposición a Jesús. El enfrentamiento es constante. Se le percibe claramente en el umbral de la vida pública del Salvador. El relato de las tentaciones en el desierto es como el prefacio de la misión que el Salvador se disponía a cumplir y como la clave del drama que iba a desarrollarse en el Calvario.
Jesús luchará contra aquellos que el demonio usa como instrumentos para hacer que se desvíe del camino del Padre: los judíos de su tiempo y, en algunas ocasiones, los mismos apóstoles, Pedro (Mt 16,23), Santiago y Juan (Lc 9, 54- 55).
El Señor no dijo que el demonio esté en origen de todo pecado de los hombres y que todas las faltas sean cometidas por instigación suya.
Se combate al demonio preventiva y positivamente con todo lo que alimenta y fortifica la vida cristiana y, por tanto, en primer lugar, con los Sacramentos y entre éstos la Eucaristía, que es fuente de curación y de liberación. El bautismo, la reconciliación, el nombre de Jesús.
El pecado es el arma de la que dispone el demonio. Sería muy importante leer todo lo que el Cardenal Suenes escribió acerca del pecado. La Renovación Carismática ha suscitado una toma de conciencia más clara del Espíritu del Mal y del pecado en el mundo.
El Espíritu ayuda a percibir con mayor sensibilidad las causas profundas del desorden que nos rodea. Ayuda a percibir que el mal que sufrimos no está en primer lugar en las instituciones y en las cosas, sino en nosotros, en nuestra voluntad, en nuestra alma. Lo peligroso es el pecado en el hombre y quien dice pecado penetra en un campo en que el Espíritu del Mal ejerce su influencia.
No se puede amar el bien sin odiar, no al pecador, pero si al mal y al pecado. A quienes le dejan campo libre, el Espíritu Santo les da una nueva sensibilidad para ver, denunciar y combatir todo lo que es negación de Dios en el mundo.
«Señor, Padre Santo, que para nuestro bien espiritual nos mandaste dominar nuestro cuerpo mediante la austeridad; ayúdanos a librarnos de la seducción del pecado y a entregarnos al cumplimiento filial de tu Santa ley».
Durante los días 1 y 2 de abril el equipo de Servicio de Comunión Continental se celebró una reunión con los coordinadores de los servicios Nacionales de Comunión. En estos dos días se escucharon testimonios del Bautismo en el Espíritu Santo, de Ecumenismo y de Atención y servicio a los pobres. Pero el testimonio más impactante fue el de uno de nuestros hermanos que vive en Ucrania. Acompañémoslo con nuestra oración.
Se compartieron experiencias e inquietudes y todos los hermanos oramos juntos por todas las realidades de cada uno de los países.
Pedimos al Espíritu Santo que derrame su fuego de amor en toda la tierra y llene todos los corazones y haga caer todos los muros de odio y divisiones.
“Al rayar el alba, antes de salir el sol, María Magdalena fue al sepulcro. Y vio la piedra quitada” (Jn 20, 1-2).
María se encuentra aquella mañana ante un acontecimiento inesperado; algo que lo cambia todo. Ella siente que se han llevado a su Señor y empieza una carrera frenética para avisar a los amigos de Jesús. “Se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto” (Jn 20, 13). Lo ha perdido dos veces, en vida y ahora muerto.
Para encontrar verdaderamente a Dios… quizás haga falta perderlo. Dejemos, queridos amigos, que nos arrebaten a ese Dios triste y aburrido. Abrámonos hoy a la sorpresa del Resucitado. María no lo reconoció por la vista, sino por el oído, por su voz. Lo escucha y lo reconoce como el Pastor que pronuncia su nombre.
Permitidme una audacia del Espíritu… Preguntémosle a María Magdalena:
María, ¿qué te hizo sentir Jesús? Él tocó mi vida como un rayo de luz que llegase al fondo más oscuro del pozo, a aquel punto que me producía horror y asco, incluso de mí.
Jesús te admitió en su séquito, junto a otras mujeres(Jn 8, 1-3). Él tomo posesión del lugar antes ocupado por demonios. Todos los que lo seguíamos fuimos sanados.
¿Por qué te eligió el Señor para dar la noticia? Aquella mañana, al acercarme al sepulcro, aunque diera la apariencia de que me interesaba por un muerto, atendía a la llamada de la luz de la vida sin darme cuenta de ello… El amor era más fuerte que la resignación.
Tú, María, en esa mañana, ¿qué sentiste?Lo único que sé es que Él, el gran jardinero, me ha llamado por mi nombre. Al instante reconocí su voz. Me dio un vuelco el corazón y tuve la certeza de que estaba vivo.
Formula un deseo…Mi deseo es que todos aquellos que creen en Jesús sean ministros de la misericordia que, con el poder del Resucitado, puedan resucitar a personas como era yo. Para ello es necesario que hombres y mujeres vean en nuestros ojos mirada de enamorados, que a través de nuestros ojos y nuestro corazón puedan sospechar Su Presencia en medio de nuestro mundo. Él vive para sacarnos del barro y convertirnos en perlas de inmenso valor.
“María Magdalena fue a decir a los discípulos que había visto al Señor y a anunciarles lo que Él le había dicho” (Jn 20, 18)
EL EQUIPO DEL SERVICIO NACIONAL DE COMUNIÓN CHARIS OS DESEAMOS DE TODO CORAZÓN, A TODAS LAS REALIDADES CARISMÁTICAS DE ESPAÑA, UNA MUY FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN
Según el Cardenal Raniero Cantalamesa, en el relato de la Pasión, el evangelista Juan da especial importancia al diálogo de Jesús con Pilato.
«¿Eres tú el rey de los judíos?» (Jn 18,33).
«¿Dices esto por ti mismo, o te han dicho otros de mí?».
Trata de llevar a Pilato a una visión más elevada. Le habla de su reino, un reino que «no es de este mundo».
«Entonces, ¿tú eres Rey?»
«Tú lo dices: yo soy rey» (Jn 18,37).
Al declarar que es rey, Jesús se expone a la muerte. Trata a Pilato como un alma que necesita luz y verdad y no como a un juez. Se interesa en el destino del hombre Pilato, más que en el suyo personal. Con su llamada a recibir la verdad, quiere inducirle a entrar en sí mismo, a mirar las cosas con un ojo diferente.
El misterio que barrunta en las palabras de Jesús le da miedo y prefiere terminar la conversación. Murmura dentro de sí, encogiéndose de hombros: «¿Qué es la verdad?» y sale del pretorio.
Hoy, como en el pasado, el hombre se pregunta: «¿Qué es la verdad?». Pero, como Pilato, da la espalda distraídamente al que dijo: «He venido al mundo para dar testimonio de la verdad» y «¡Yo soy la Verdad!» (Jn 14,6).
Se dice: ¡hay demasiada injusticia, demasiado sufrimiento en el mundo como para creer en Dios! Es cierto, pero pensemos en cuánto más absurdo y desesperanzador se vuelve el mal que nos rodea, sin fe en un triunfo final del bien. La resurrección de Jesús de entre los muertos es la promesa y la garantía cierta de que este triunfo tendrá lugar, porque ya ha comenzado con Él.
Si tuviera el coraje de san Pablo, también yo debería gritar: «¡Os lo ruego: Dejaos reconciliar con Dios!» (2 Cor 5,20). ¡No desperdiciéis tampoco vuestra vida!No abandonéis este mundo como Pilato salió del Pretorio, con esa pregunta en suspenso: «¿Qué es la verdad?» Es demasiado importante. Se trata de saber si hemos vivido para algo, o en vano.
“En el mundo tendréis luchas. Pero tened ánimo: Yo he vencido al mundo”. Jn 16,33b
El miércoles 13 de abril, CHARIS Internacional llevará a cabo una jornada mundial de oración, una oración de intercesión en línea de 12 horas, de 9 a 21 horas (hora de Roma), por la paz en Ucrania. El organizador es la Comisión de Intercesión de CHARIS.
Participa en YouTube CHARIS INTERNACIONAL.
La intercesión será llevada por diferentes países en diferentes idiomas. Un programa detallado de los líderes de intercesión, países e idiomas serán pronto publicados.
A menudo nos quedamos indiferentes ante el sufrimiento de otros. Rara vez tenemos suficiente voluntad o celo para orar por las personas necesitadas.
Nosotros especialmente estamos llamados a ponernos en ferviente oración de intercesión para parar la guerra en Ucrania.
Nuestra Sagrada Escritura nos dice. «La oración ferviente del justo es muy poderosa» Santiago 5, 16 b
Unámonos a la adoración mundial de 12 horas de CHARIS y en oración de intercesión por la paz en Ucrania.
Comenzaremos MAÑANA miércoles Santo, 13 de abril, desde las 9 de la mañana a las 9 de la noche (hora de Roma).
Amados hermanos y hermanas el mensaje que nosotros recibimos de nuestra Santa Madre en Fátima fue muy claro. Su rosario es capaz de detener guerras.
Unámonos al Santo Padre y triunfemos por el inmaculado Corazón de María.
Por favor, únete a nosotros en intercesión por la paz y que se cumpla la promesa que Jesús nos hizo.«En el mundo tendréis tribulación, pero, ¡ánimo! Yo he vencido al mundo» Jn 16,33b
Un recorrido de formación ofrecido por CHARIS para todos aquellos que deseen aprender más sobre la Iglesia, la Renovación Carismática Católica y sobre sí mismos.
El Cardenal Raniero Cantalamessa nos propone abordar ciertos comentarios de Jesús sobre la familia que pueden dejarnos boquiabiertos, pero que debemos conocer para no dejarnos impresionar cuando oigamos hablar de ellos.Aquí presentamos un extracto.
El Evangelio del V domingo de Cuaresma es el episodio de la mujer sorprendida en adulterio a la que Jesús salva de la lapidación. Jesús no busca aprobar la acción de la mujer; intenta más bien condenar la actitud de quien siempre está dispuesto a descubrir y denunciar el pecado ajeno.
Partiendo de este episodio -nos propone el P. Cantalamessa- ampliemos nuestros horizontes examinando la actitud de Jesús hacia el matrimonio y la familia en todo el Evangelio, porque hay en los evangelios palabras de Cristo sobre los vínculos familiares que a primera vista suscitan desconcierto.
Jesús dice: «Si alguno viene donde mí y no odia a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos, a sus hermanas y hasta su propia vida, no puede ser discípulo mío» (Lc 14, 26), «El que ama a su padre o a su madre… a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí» (Mt 10, 37). Jesús no pide por lo tanto odiar a los padres o a los hijos, sino no amarles hasta el punto de renunciar, por ellos, a seguirle.
Otro episodio que suscita desconcierto. Un día Jesús dijo a uno: «Sígueme». Aquél respondió: «Déjame ir primero a enterrar a mi padre». Jesús le respondió: «Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios»» (Lc 9, 59 s.) Se sabe que la expresión «Déjame ir primero a enterrar a mi padre» se usaba a veces (como se hace también hoy) para decir: «déjame ir a atender a mi padre mientras esté vivo; cuando muera, lo sepultaré y después te seguiré». Jesús pediría por lo tanto sólo no posponer por tiempo indeterminado la respuesta a su llamada. Jesús siempre subraya con fuerza el mandamiento de honrar al padre y a la madre, hasta condenar la práctica de sustraerse, con pretextos religiosos, al deber de asistirles, Mc 7, 11-13.
Cuántos milagros realiza Jesús precisamente para salir al encuentro del dolor de padres (Jairo, el padre del epiléptico), de madres (la cananea, o la viuda de Naím), o de parientes (las hermanas de Lázaro), por lo tanto, para honrar los vínculos de parentesco. Él incluso en más de una ocasión comparte el dolor de parientes hasta llorar con ellos.
El desconcierto ante estas peticiones de Jesús nace en gran parte de no tener en cuenta la diferencia entre lo que Él pedía a todos indistintamente y lo que pedía sólo a algunos llamados a compartir su vida enteramente dedicada al reino, como sucede hoy en la Iglesia.
«He venido a enfrentar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra» (Mt 10, 35). Pero no es Él quien separará; será la actitud diferente que cada uno adoptará en la familia respecto a Él lo que determinará esta división. Un hecho que se verifica dolorosamente también hoy en muchas familias.
Jesús es más riguroso que nadie acerca de la indisolubilidad del matrimonio, ha venido a devolver al matrimonio a su belleza originaria, Mt 19, 4-9, para reforzarlo, no para debilitarlo.