Curso de Intercesión Profética: una llamada a escuchar al Espíritu y a interceder por la Iglesia y el mundo

Del 4 al 7 de marzo de 2027, España acogerá este Curso de Intercesión Profética. Una oportunidad que recibimos con mucha alegría y agradecimiento, y que ha sido posible gracias al Servicio Nacional de Comunión y a la Comisión Nacional de Intercesión.

Creemos que es una gracia privilegiada para España y una invitación a descubrir o profundizar en una forma de oración especialmente necesaria para nuestro tiempo.

¿Qué significa interceder?

Interceder es ponerse delante del Señor llevando ante Él la vida de otras personas, las necesidades de la Iglesia y las situaciones de nuestro mundo. Es permanecer ante Dios en favor de otros, confiando en que Él actúa y que su misericordia alcanza allí donde nosotros no podemos llegar.

Pero la intercesión profética va todavía más allá: nos invita a aprender a escuchar al Espíritu Santo, a dejarnos conducir por Él y a pedir no solamente aquello que nosotros creemos que hace falta, sino aquello que el Señor quiere realizar.

Porque, como nos recuerda san Pablo:

«Nosotros no sabemos pedir como conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros» (Rm 8,26).

Esta palabra toca algo muy profundo de nuestra experiencia: no siempre sabemos qué pedir, pero el Espíritu Santo sí sabe.

Por eso, la intercesión profética nace de una actitud de escucha. No se trata de buscar respuestas desde nuestras propias fuerzas, opiniones, ideas… sino de permanecer disponibles ante Dios para reconocer lo que Él quiere mostrarnos y pedirle que su voluntad se haga presente en las personas, en la Iglesia y en el mundo.

Una necesidad especialmente importante hoy

Vivimos un tiempo lleno de situaciones que necesitan ser llevadas ante el Señor: personas que sufren, familias que atraviesan dificultades, guerras y conflictos, una Iglesia que busca caminos nuevos para anunciar el Evangelio y tantas realidades que quizá ni siquiera conocemos.

Ante todo ello, podemos sentirnos pequeños e impotentes. Y precisamente ahí aparece la fuerza de la intercesión: no estamos llamados a solucionarlo todo, sino a ponernos delante del Señor y dejar que Él actúe.

La intercesión es también una forma concreta de amar. Cuando intercedemos, llevamos al corazón de Dios aquello que quizá nunca podremos resolver con nuestras propias manos.

Por eso recibimos este Curso de Intercesión Profética como una oportunidad para crecer en esta llamada, aprender a escuchar al Espíritu Santo y descubrir cómo Él quiere hacer de nosotros hombres y mujeres que se mantienen en oración por los demás.

Una gracia para España

La respuesta a la convocatoria está siendo muy significativa. Las 90 plazas disponibles en el Centro Pastoral San Francisco de Asís ya están completas. Sin embargo, todavía quedan 120 plazas para quienes deseen participar alojándose en otros lugares cercanos.

Nos alegra especialmente que esta convocatoria haya despertado tanto interés. Lo vivimos como un signo que nos anima a seguir poniendo la intercesión en el corazón de la vida de la Iglesia.

Y no es una realidad aislada. Hace pocos días, en Buyumbura (Burundi), se celebró una gran Conferencia de Intercesión organizada por el Servicio Nacional de Comunión de CHARIS en Burundi. Participaron alrededor de 30.000 personas, entre ellas sacerdotes, religiosas y seminaristas, y el encuentro concluyó con varias rondas de oración de Jericó ante el Santísimo Sacramento.

Son signos de una llamada que atraviesa la Iglesia y que nos recuerda que la oración de intercesión tiene un lugar esencial en su misión.

España tiene ahora la gracia y el privilegio de acoger este Curso de Intercesión Profética.

Preparemos el corazón. Invitemos a otros. Y, sobre todo, comencemos ya a interceder por este encuentro.

Que el Espíritu Santo nos enseñe a escuchar, a pedir y a permanecer ante el Señor por aquellos que Él nos confía.

¡Ya estamos dando gracias por todas las gracias que el Señor quiere derramar!

Unidos en oración.

Servicio Nacional de Comunión
Comisión Nacional de Intercesión

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