
El pasado 23 de enero, dentro de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, tuvo lugar en el templo de San Jorge (Parroquia de San Andrés) un emotivo Oficio por la Unidad de los Cristianos. Este encuentro, organizado en colaboración con la Delegación de Ecumenismo y Diálogo interreligioso de la Diócesis de Zaragoza, reunió a hermanos y hermanas de diversas tradiciones cristianas en un acto de oración, bendición y comunión fraterna.
El oficio comenzó a las 20:00h con cantos y lecturas que prepararon el corazón de los asistentes para vivir un momento de gracia y unidad. En un ambiente de profunda oración, se proclamó la Palabra de Dios y se elevaron plegarias por la reconciliación y el acercamiento entre las diferentes confesiones cristianas.

Uno de los momentos más significativos de la celebración fue la bendición mutua de las distintas iglesias representadas. Los miembros de cada comunidad cristiana fueron llamados al altar, y el resto de los asistentes proclamó en voz alta bendiciones sobre ellas, invocando al Espíritu Santo para que guíe su camino. Entre las comunidades presentes destacaron la Iglesia Luterana, la Iglesia Ortodoxa Rusa, la Iglesia Reformada de Aragón, la CAFA (Comunidad de Alabanza y Formación Apostólica) y la Iglesia Católica, mostrando así la riqueza y diversidad del Cuerpo de Cristo.
Este gesto de intercesión y fraternidad permitió experimentar con alegría lo que nos une: nuestro Señor Jesucristo y la pasión por anunciarle y llevarle a los demás. En este contexto, resonó con especial fuerza una frase inspiradora: «Los muros de la separación no llegan hasta el Cielo». Con estas palabras en el corazón, los participantes del encuentro se marcharon con la certeza de que el Espíritu Santo sigue abriendo caminos de unidad, llamándonos a seguir trabajando juntos por el testimonio común del Evangelio.

Este oficio no solo fue un precioso cierre para la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos en Zaragoza, sino también un recordatorio de que la comunión es posible cuando centramos nuestra mirada en Cristo. Que este espíritu de unidad siga guiando nuestras comunidades y fortaleciendo el vínculo entre todos los que seguimos a Jesús.
La Comunidad Chemin Neuf tiene la intención de continuar con este oficio de una forma sistemática a lo largo del año, pidiendo al Espíritu Santo que nos ayude a recibir «la gracia de la diversidad reconciliada en el Señor» para toda la Iglesia.







COMUNIDAD CHEMIN NEUF: UNA COMUNIDAD CATÓLICA CON VOCACIÓN ECUMÉNICA
«Que todos sean uno» (Jn 17, 21)
Parejas y célibes consagrados, mujeres y hombres, originarios de diferentes países y de diferentes culturas, han elegido la aventura de la vida comunitaria siguiendo a Cristo: «osamos creer en la Unidad Visible de la Iglesia y recibimos como misión trabajar en ella con todas nuestras fuerzas» (Constituciones pág. 20).
Con el deseo de hacer suya la oración de Jesús, que fue el primero en orar por la unidad, rezan cada día así: «Señor Jesús, que has orado para que todos sean uno,te rogamos por la unidad de los cristianos, como Tú la deseas, por los medios que Tú deseas. Que tu Espíritu nos conceda sentir el sufrimiento de la separación, ver nuestro pecado, y esperar más allá de toda esperanza. Amén»
“Todo lo que podamos hacer juntos, hagámoslo”. Católicos, protestantes, evangélicos, pentecostistas, ortodoxos y anglicanos, comparten su vida cotidiana y llevan a cabo sus misiones juntos, para dar testimonio juntos del amor del Padre por todos sus hijos.




























