Memoria y Presencia

Eucaristía: Memoria y Presencia

El Cardenal Raniero Cantalamessa, ofmcap, durante este domingo de Corpus Christi, nos habló del Misterio de la Eucaristía.

En la segunda lectura de esta solemnidad, (1Co 11, 23-26), San Pablo nos presenta el relato más antiguo de la institución de la Eucaristía, escrito no más de veinte años después del acontecimiento. Procuremos descubrir algo nuevo del misterio eucarístico, sirviéndonos del concepto de memoria: «Haced esto en memoria mía».

La memoria es una de las facultades más misteriosas y grandiosas del espíritu humano. Todas las cosas vistas, oídas, pensadas y realizadas desde la primera infancia se conservan en este seno inmenso, dispuestas a despertarse y saltar a la luz a un reclamo exterior o de nuestra propia voluntad. Sin memoria dejaríamos de ser nosotros mismos, perderíamos nuestra identidad.

El recuerdo, al asomarse a la mente, tiene el poder de catalizar todo nuestro mundo interior y encaminarlo hacia su objeto, especialmente si se trata de una persona viva.

No sólo el individuo, sino también el grupo humano –familia, clan, tribu, nación- tiene su memoria. La riqueza de un pueblo se mide por la memoria que conserva en su conciencia colectiva. Precisamente compartir los mismos recuerdos es lo que cementa la unidad del grupo y para conservar vivos tales recuerdos, se vinculan a un lugar o a una fiesta.

La Eucaristía, para el pueblo cristiano, es un memorial porque recuerda el acontecimiento al que ya toda la humanidad debe su existencia, como humanidad redimida: la muerte del Señor.

Pero la Eucaristía tiene algo que la distingue de cualquier otro memorial. Es memoria y presencia a la vez, y presencia real, hace a la persona realmente presente, Cristo, aunque esté oculta bajo los signos del pan y del vino. El Memorial Day no puede hacer que los caídos vuelvan a la vida, el Ghandi Memorial no puede lograr que Ghandi viva.

Sin embargo, la memoria se puede transformar fácilmente en estéril y paralizadora nostalgia. Esto sucede cuando la persona se hace prisionera de los propios recuerdos y acaba por vivir en el pasado. El memorial eucarístico no pertenece a este tipo de recuerdos. Al contrario: nos proyecta hacia delante; después de la consagración, el pueblo aclama: «Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven Señor Jesús!».

Si deseas leer sus palabras de forma íntegra puedes hacerlo en: https://misionmas.wpcomstaging.com/2022/06/19/solemnidad-del-santisimo-cuerpo-y-sangre-de-cristo-ciclo-c-p-raniero-cantalamessa/

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