Malinas 5: Naturaleza y Gracia, una unidad vital

Este documento V de Malinas, está consagrado al estudio de las relaciones concretas, entre naturaleza y gracia, en orden a armonizarlas o, con mayor precisión, en orden a evitar una valoración excesiva del papel de la naturaleza en detrimento de la gracia en una formación cristiana adecuada. El acento está puesto, en particular, en el peligro del naturalismo.

El naturalismo impregna hasta tal punto la atmósfera de nuestro tiempo que me ha parecido útil formular un breve análisis para uso del cristiano que se quiere a la vez plenamente hombre y discípulo de Jesucristo. 

Cuando se trata de la formación o del análisis del hombre cristiano, no podemos ignorar que el hombre, tan rico en dones naturales, es también un ser frágil, herido, y que la aportación de la gracia forma parte integrante de su sanación y de su crecimiento. 

Cada generación se ha encontrado frente al deber de armonizar naturaleza y gracia. Y cada generación está marcada por la tentación de primar la gracia a expensas de la naturaleza o a la inversa.

Todos buscamos la plenitud de la vida. El proceso hacia la vida plena implica el ensanchamiento y el desarrollo de todas las posibilidades del ser. Implica el valor de existir y de arrojarnos de lleno a la corriente de la vida.

Esta vida plena no es una vida estática, fijada, rígida. Nos inquieta el hecho de que se cambie de un día para otro, de que cambien también los sentimientos y de que no tengamos siempre una conducta consecuente. Se trata por tanto de una aventura hacia lo desconocido. 

La fe cristiana tiene otro registro. Cuando los Escritos inspirados hablan de una plenitud de vida, se trata de la vida en comunión con el Padre, el Verbo y el Espíritu. 

Esta plenitud de vida es un don de vida que madura en toda persona transformada en «deiforme» por la gracia.  Es una aventura en Dios, siguiendo su designio eterno, que consiste en acercarnos a esa plenitud definitiva, gloriosa y eterna de la vida de los elegidos.  Aquí se encuentra el verdadero misterio de los cristianos. 

El cristiano es un ser en » comunión «. Está invitado a decir el Padrenuestro en plural y a traducir en término de fraternidad las exigencias de su fe. El culto idolátrico del Yo, debe ser sustituido por el sentido del » Nosotros» cuando nos dirigimos a Dios o cuando tendemos la mano al hermano. 

El Señor nos ha fijado como ley el encuentro eucarístico que es por excelencia el misterio de comunión con El mismo y con los otros en Él. Si el hombre es un ser social, el cristiano lo es doblemente por su creación y por su bautismo, que le introduce en un cuerpo para hacerse Cuerpo con Él. 

La naturaleza y la gracia, por voluntad de Dios, son una sola cosa; y en nuestra formación personal no podemos separar jamás lo que Dios ha unido en el hombre: lo divino y lo humano. Es aquí donde la plenitud humana y la gloria de Dios se unen. Y es aquí donde radica toda esperanza.

Que nuestra Señora de la Encarnación y de Pentecostés nos ayude a vivir y a hacer fructificar, en simbiosis, la riqueza que hay en el corazón del hombre y aún más, toda la riqueza renovadora del Espíritu Santo que hay para él en el corazón de Dios.

Para acceder al texto completo puedes pinchar en este enlace: https://gratuidad.com/12_Sobre_la_RCC/Malinas/documento-de-malinas-5.pdf

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